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¿La Alemania de las «jugonas»?

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Foto: DFB (c)

 

A pocos días de que arranque la Eurocopa sigo sin estar convencido de si será fructífera o no la «apuesta» de Steffi Jones de cambiar por completo el estilo de la selección alemana en tan corto período de tiempo. Es más, su «filosofía», o más bien planteamiento táctico e ideas que observamos en la «prueba general» de Alemania ante Brasil nos pilló a muchos por sorpresa.

¿Qué sucedió? En las próximas líneas intentaremos explicarlo.

Desde que se fuera Silvia Neid y Steffi Jones se hiciera cargo de la absoluta dominadora del continente, la ex jugadora del Frankfurt nos dejó claro que le gustaba jugar con un 4-4-2 en rombo con Dzsenifer Marozsán como pivote, Alexandra Popp en la mediapunta y Sara Däbritz como interior. La otra posición normalmente la cubría Leonie Maier jugando así en «banda» derecha con una especie de doble lateral con Anna Blässe. Un estilo ofensivo, aunque con el trabajo defensivo y el recorrido tanto de Maier como de Popp, tenías «asegurado» que el equipo, no se te «partiera». Además, la presencia de la delantera del Wolfsburgo (para desplazamientos en largo) y de la lateral del Bayern, no está capacitada para combinar mucho por dentro, cambiaba el estilo, pero seguía sin ser un equipo de jugar por dentro y de tener muchas capacidad para hacerte daño en posicional. Un estilo más agresivo que el de Neid; pero sin llegar a la «locura» o revolución que observamos ante la selección brasileña.

En parte, esas variaciones en el centro del campo también se deben a las lesiones de larga duración que arrastraron durante toda la temporada jugadoras como Simone Laudehr, Melanie Leupolz y Lena Goessling (prácticamente la columna vertebral de la Alemania de Neid desde que Nadine Kessler no volvió a pisar los terrenos de juego). A eso hay que añadirle la retirada de Melanie Behringer. Un cambio obligado.

Cuando la federación alemana anunció la lesión de Popp, y por tanto, su no presencia en la Eurocopa, se especuló mucho sobre cómo reconstruiría Jones el puzzle. Las opciones lógicas eran:

  • Lina Magull de mediapunta
  • Tabea Kemme como interior y desplazar a Däbritz como «10»
  • Anja Mittag de mediapunta
  • Arriesgar con Lena Goessling de pivote y desplazar a Marozsán a la banda o a la mediapunta

 

¿LA REVOLUCIÓN DE LAS «JUGONAS»?

Se ha hablado mucho, y alabado, del cambio de estilo de la selección de Joachim Löw apostando por jugadores de un corte muy diferente al típico jugador alemán de antaño. Hasta cierto punto, lo que vimos en el último amistoso de Alemania, es algo parecido. Eso sí, llevado «al extremo» y de la noche a la mañana (Pese a que las ha ido dando oportunidades poco a poco durante estos meses).

Jones nos sorprendió con un 4-4-2 con Dzsenifer Marozsán, Sara Däbritz, Lina Magull y Linda Dallmann juntas. Todas ellas son o han sido mediapuntas en algún momento de su carrera. Además, Svenja Huth y Hasret Kayikci formaron dupla atacante por delante de ellas.

 

¿QUE PASÓ? Vimos a un equipo completamente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver ya no sólo en el fútbol femenino alemán, sino en general, en el «futfem». Jugaron los primeros 45 minutos de partido en campo rival. La posesión era abrumadora; y por primera vez, con «ideas» y fútbol combinativo. Marozsán y Däbritz tenían salida de balón y opciones de pase constantes ya que tanto Dallmann como Magull se movían por todo el campo contrario con absoluta libertad. Además, como ambas son jugadoras de gran calidad, con visión, cambio de dirección, protección del balón y pase; ellas a su vez, mandaban en 3/4 encontrando compañeras de forma constante. Al estar en campo contrario el 95% de la primera parte, laterales como Carolin Simon (juega de extremo en el Friburgo) o Anna Blässe (pese a ser la LD titular del Wolfsburgo todos la hemos conocido de extremo), daban salida por banda y se encontraban siempre en disposición de centrar el balón o buscar la línea de fondo. La movilidad de Huth y Kayikci, que salían a buscar el balón y estaban en constante movimiento, provocaba el caos en la defensa brasileña.

Idea «revolucionaria» y excitante. Puesta en escena increible que gracias a la velocidad a la que circulaba el balón, y la asfixiante presión tras pérdida y consiguiente recuperación de la posesión en campo contrario, nos transmitió una sensación de dominio y poderío, por momentos, escandalosa.

 

Aunque observamos las deficiencias del nuevo estilo; y sobre todo, la falta de experiencia con el mismo. El mayor problema de todos es que ni Babett Peter ni Kristin Demann, las centrales que jugaron ante Brasil, son rápidas y que por mucho que el rival tenga que recorrer 60-70 metros hasta crearte peligro, si Marozsán o Däbritz, la que juegue de pivote, no hacen coberturas; Dallmann y Magull no repliegan (porque nunca han sido jugadoras con sacrificio defensivo) y Blässe-Simon están constantemente en el área rival; están «vendidas». Defender con 2 y con Almuth Schult en «plan Neuer» es muy arriesgado. La sensación que dejaron es de que todavía les falta trabajar mucho el balance ataque-defensa.

Los otros dos problemas fueron: La ausencia de delantera referencia que aproveche los centros de las laterales y la falta de estatura en las jugadas a balón parado (Magull, Dallmann, Huth y Kayikci no llegan al 1’68-1’70m).

 

¿Funcionará? Esa es la gran pregunta. Aunque también creo que Jones no arriesgará tanto cuando llegue la hora de la verdad. Alemania lleva unos años en constante transición y evolución. Pero como sus eternas rivales, Estados Unidos, a las alemanas no les valen las excusas. Si ganaron la Eurocopa del 2013 bajo mínimos; irán a Países Bajos a continuar con su reinado estén más o menos seguras de su nuevo estilo. Porque en Europa siempre ganan las…

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