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Eurocopa 2017: Análisis y conclusiones

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Foto: Eurosport (c)

Se acabó la extraordinaria e «incalificable», por la infinidad de sorpresas ocurridas, Eurocopa de los Países Bajos. Durante 22 días hemos podido observar un torneo, futbolísticamente hablando, diferente a sus predecesores. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué ha sucedido? Muchas son las preguntas que tanto seguidores habituales como neófitos en el fútbol femenino internacional se pueden seguir haciendo estos días. No sé si podría responder a todas vuestras dudas, así que he decido exponeros a todos vosotros mi visión global de lo que yo creo que hemos podido ver, observar y experimentar en esta competición que ha apagado sus luces hace apenas unos días. Tiempo de reflexión, análisis y autocrítica.

Esta Eurocopa ha sido y será un punto de inflexión en la historia del fútbol femenino. No por los «fracasos» de las grandes selecciones (hay que analizar los motivos de cada una y no englobarlo todo en un simple: «las cosas se igualan»), sino más bien por la clara exposición de las dos tendencias de estilo que deberían imponerse en los próximos años. De hecho, estas semanas hemos podido observar entre 3 y 4 estilos de juego diferentes con un claro ganador más allá de la victoria de la selección local. Las defensas se han impuesto a los ataques (de ahí el pobre bagaje goleador del torneo). Los equipos que han «propuesto» menos fútbol ofensivo y han preferido defender medianamente ordenados y aprovechar desajustes del rival han tenido más éxito.

A continuación os dejo 3 reflexiones de Silvia Neid en una entrevista a «SZ» tras acabar la fase de grupos:

  • «No veo una evolución. Muchos equipos en esta EM (Eurocopa) sólo intentan destruir el juego de construcción de sus rivales».
  • «Nuestro deporte prosperaba gracias a la pasión, la creatividad y el espíritu ofensivo. No sólo a los equipos alemanes nos distinguía el ir a por el tercer y cuarto gol después del 2-0. Esto no existe aquí».
  • «Hay muchos errores en portería, pases imprecisos, errores de juego, balones largos y poco juego por bandas o vertical. Esto tiene que ver con la calidad individual y las habilidades técnicas»
Foto: FemaleCoachingNetwork (c)

¿Cómo interpreto yo estas declaraciones? Silvia Neid critica constantemente la falta de recursos ofensivos de la mayoría de equipos para contrarrestar defensas cerradas y selecciones que sólo defienden. Y en eso estoy de acuerdo con ella. Sí, es cierto, las mayoría de jugadoras ya son, como mínimo, «aseadas» con el balón. La mejora es evidente. Pero por el contrario, no hemos visto, más allá de Lieke Martens (durante todo el torneo) o Pernille Harder (cuando podía contactar con el balón), ninguna jugadora que rompiera líneas o que crease desequilibrio con el balón. Problemas de talento «puro y duro» por así decirlo. Pero no sólo se refiere a eso, sino también a la falta de soluciones desde los banquillos. Por ejemplo Jorge Vilda o Steffi Jones. Siendo España y Alemania los equipos, claramente, con más capacidad de asociación en 3/4 y técnicamente más dotados; no han sido capaces de romper líneas en combinación o de encontrar soluciones a defensas cerradas, pero quizás, no tan agresivas (ahora lo comentaremos) cómo para atascarse cómo hicieron las dos potencias del continente. La mejor entrenadora de la historia según la FIFA afirma la mejoría física y táctica de las selecciones; pero ve un claro estancamiento en la mejora técnica y critica la falta de talento individual vista en los primeros partidos del campeonato.

La mejor preparación física de las jugadoras, la mejora táctica de la mayoría de equipos y los buenos planteamientos tácticos de los entrenadores han propiciado la «Eurocopa de las sorpresas». La segunda fila europea encontró la manera de «cerrar la brecha» con las grandes potencias durante el torneo.

LOS 3 Ó 4 ESTILOS DE JUEGO DE ESTA EUROCOPA

Si bien es cierto que ha sido menos divertida que otras para el espectador, esta Eurocopa ha sido muy enriquecedora en detalles y matices de cara al futuro. Como decíamos al principio de este artículo, hemos sido testigos de 3 ó 4 estilos de juego diferentes; y hemos observado las dos tendencias del futuro y entre ellas, una clara ganadora, al menos en estas semanas en la tierra de los tulipanes.

Podríamos clasificar las 3 propuestas futbolísticas de la siguiente manera:

  • Dominantes de la posesión
  • Reactivos al rival
  • Fútbol directo

«Dominantes de la posesión»: La opción más interesante de cara al futuro que sin embargo, ha fracasado en esta Eurocopa. Francia siempre fue la gran exponente de este estilo de juego atractivo, ofensivo, dominante y exitoso tanto a nivel de clubes (Olympique de Lyon y Wolfsburgo), como a nivel de selecciones en categorías inferiores (fútbol asiático y «la rojita»). Evidentemente Japón y España siempre han sido valedoras absolutas de este estilo, pero el hecho de que la exitosa Alemania apueste por él, dejando atrás su fútbol directo; es una clara señal de que este el camino a seguir por las potencias que tengan, por supuesto, jugadoras capacitadas para ello (incluso Estados Unidos está empezando a buscar/moldear jugadoras que se adapten a un fútbol más combinativo).

Dominar ya no será «cosa» de físico. Y por mucho fracaso que sea para ellos este 2017, Alemania y Estados Unidos han dado el paso correcto en su evolución y continua búsqueda de ser las selecciones dominantes en este deporte.

«Reactivos al rival»: Claramente la propuesta ganadora en la Eurocopa con al menos tres representantes de este estilo en las semifinales. Hay mil maneras de jugar al fútbol y esta, por menos atractiva que sea, es igual de válida que las otras.

Las selecciones más limitadas en cuanto a talento han encontrado la forma ya no sólo de no salir goleadas como antaño, sino de competir de igual a igual contra las grandes potencias. Y aquí reside la verdadera evolución del fútbol femenino. La mejor preparación física y capacidad táctica permite esta «democratización» observada este verano. La transición a la vida adulta de las selecciones con menos recursos técnicos.

Líneas bien marcadas, defensas compactas (la mayoría tenía la línea defensiva y la de centrocampistas en apenas 20 metros), cero complicaciones atrás, inteligencia a la hora de replegar… Equipos muy trabajados que han minimizado sus carencias defensivas y han optimizado sus escasas opciones ofensivas.

***Aunque me llama muchísimo la atención, y de ahí que esté completamente de acuerdo con Silvia Neid, es que si bien es cierto que nos hemos encontrado con defensas muy ordenadas y que dejaban pocos espacios o resquicios; la mayoría de ellas casi ni presionaba. Es decir, no nos hemos encontrado con defensas agresivas que no te dejaban girar; simplemente estaban bien colocadas. Por eso me decepciona tanto la falta de brillantez de ciertas superestrellas y de sus seleccionadores de no encontrar la manera de que entrasen en juego. Por ejemplo, si bien es cierto que la defensa austriaca era un muro bien ordenado, tengo la sensación de que nadie fue capaz de explotar las bandas en el torneo (sólo Países Bajos). Por ejemplo, nadie intentó encarar a Verena Aschauer y Katharina Schiechtl (Amanda Sampedro lo hizo bien durante algunos minutos). Falta de brillantez técnica y mental.

Foto: LaluAlbarrán (c)

«Fútbol directo»: Sin lugar a dudas la gran perdedora este verano. Alemania abandonó este estilo; y Suecia y Noruega se la han «pegado». En un torneo donde la mayoría de equipos esperaba atrás cerca del área este tipo de fútbol no tenía ningún tipo de futuro. Quizás esperaban que por potencia física pudieran seguir marcando diferencias; pero la verdad es que sin espacios y con las centrales viendo venir los balones con tiempo… Un auténtico fracaso para dos potencias históricas que tendrán que replantearse muchas cosas y con el problema de tener grupos de clasificación para el mundial complicados.

No sé si considerarlo un cuarto estilo, pero la verdad es que no tengo muy claro en qué categoría clasificar a los Países Bajos. Han sido un poco de todo. Han impuesto su estilo pero tampoco es que hayan sido un equipo muy dominante. Es más, han sido más brillantes aprovechando los espacios y desajustes del rival. En tres o cuatro toques mejor que con largas posesiones.

¿IMPORTA LA EXPERIENCIA?

Hay un denominador común muy interesante en los 4 entrenadores semifinalistas de la Eurocopa: Sarina Wiegman (desde el 2014 en el cuerpo técnico), Nils Nielsen (desde después de la Eurocopa 2013), Mark Sampson (desde después de la Eurocopa 2013) y Dominik Thalhammer (desde 2011). Los 4 grandes triunfadores del verano llevan mucho tiempo trabajando con el grupo de jugadoras que han llevado a la Euro. Sin embargo, esos datos contrastan con la falta de experiencia de los siguientes entrenadores: Steffi Jones (desde después de Río 2016 // primer torneo oficial), Olivier Echouafni (desde después de Rió 2016 // primer torneo oficial), Jorge Vilda (Desde después del mundial 2015) y Martin Sjögren (desde diciembre de 2016).

Pia Sundhage es la nota discordante de lo anteriormente mencionado. Pero como ya hemos repetido por activa y por pasiva, su ciclo en la selección sueca debió acabar con la derrota ante Alemania en el mundial de Canadá 2015.

SELECCIONES

Cómo ya he dicho en muchas ocasiones, el «todo se iguala» me parece una afirmación muy simplista como respuesta a una pregunta complicada que engloba a 16 países, y por tanto, a 16 contextos diferentes. Ya hemos hablado de los denominadores comunes (la tendencia que se ha impuesto, las mejoras tácticas/físicas o la experiencia de ciertos entrenadores); pero vayamos ahora a lo particular de cada conjunto. Cambio generacional, cambio de estilo, lesionadas, ideas inconexas, errores tácticos, mala preparación física… Causalidad.

 

Países Bajos

Creo que no se le puede poner un solo «pero» a la selección neerlandesa. El mejor equipo de la competición, y por ende, el merecido campeón de su torneo.

Lo que más me ha llamado la atención del equipo de Sarina Wiegman es la flexibilidad de su estilo. Como decía antes, todavía no tengo muy claro qué tendencia siguen, es más, creo siguen la suya propia. Se suele decir que el punto medio es la virtud; y creo que ellas lo consiguieron. Fueron de los pocos equipos que impusieron su estilo sobre el del contrario pese a no ser extremadamente dominadoras (sobre todo con el balón). Es más, a ellas las posesiones largas no les convenían y jugaban mejor dando tres pases verticales y llevando el balón a banda, que jugando en posicional donde hubieran tenido los mismos problemas que el resto. De ahí su gran virtud. Han llevado el partido a donde más les convenía en todo momento. Posesiones largas simplemente para protegerse (defenderse con el balón) y fútbol vertiginosamente vertical la mayoría de veces en transición. Dominar y reaccionar. Lo repetimos, el punto medio ha sido la virtud.

Otra de las grandes virtudes, y quizás, el factor más determinante de su éxito ha sido la buena lectura de Wiegman. Si todos los equipos se encierran atrás y acumulan muchas jugadoras en la frontal; las diferencias se deberían marcar por bandas. Su buena lectura y el excelso estado de forma de Lieke Martens (técnica y velocidad) y Shanice van de Sanden (agresividad y explosividad) propiciaron que fueran el único equipo capaz de marcar diferencias y desequilibrar defensas con asiduidad. Sobre todo gracias a que fueron muy inteligentes aprovechando este factor mayoritariamente en transiciones donde las defensas rivales o bien por lentitud, o bien por no recibir ayudas, no tenían nada que hacer para pararlas.

Fue clave para lo dicho en el anterior párrafo ese centro del campo que nos ha maravillado por su inteligencia y equilibrio. Danielle van de Dönk como «llegadora», Jackie Groenen como «baliza» y Sherida Spitse como «lanzadora». Si no podían lanzar el contragolpe o jugar en pocos toques, presionaban agresivamente la salida de balón del rival para provocar el error y de nuevo, provocar espacios y desajustes que pudieran aprovechar en 2 ó 3 toques.

Sólo recuerdo verlas sufrir atrás cuando se expusieron demasiado ante Suecia (un tramo de 20 minutos) y ante Dinamarca en la final (primera parte). Les pagaron con su propia moneda: atacar los espacios. Stina Blackstenius y Fridolina Rolfö no tuvieron su día; pero Pernille Harder estuvo muy cerca de arrebatarlas su sueño de ser campeonas. También sufrieron, pero más por empuje y corazón de Inglaterra, que por un error suyo atrás en las semifinales. Algo normal cuando el otro equipo se juega quedar eliminado.

Impecable torneo de las tulipanes. La mejoría desde el mundial del 2015, donde sólo sabían correr al contraataque y donde el centro del campo no tenía ningún tipo de relevancia en el juego; hasta lo que hemos podido disfrutar estos últimos días, es sublime.

Foto: Kvindelandsholdet (c)

Dinamarca

La mejor de las selecciones escandinavas y quizás el mejor de los ejemplos de la tendencia más fructífera de la competición. Conocían sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Y en todo momento buscaron potenciar unos y enmascarar los otros. Trabajo de autor obra de Nils Nielsen.

Adaptarse al rival y buscar soluciones. Las danesas han brillado con su flexibilidad táctica, sus correcciones durante el partido y el aprovechamiento al máximo de sus puntos fuertes: atacar los espacios con las 3 jugadoras de arriba (Pernille Harder, Nadia Nadim y las carreras de Katrine Veje). Ellas sabían que proponiendo fútbol, tanto en combinación como en desplazamiento en largo, no tendrían ningún tipo de oportunidad y simplemente decidieron adaptarse a la propuesta del rival. ¿Alemania dominaba la posesión pero exponía demasiado a la espalda de las laterales? provocar el error, balón al espacio y a correr ¿Países Bajos es mejor con espacios? Reculo un poco y busco que adelanten la defensa en posicional para intentar pillarlas a la contra. Plan sencillo y lógico; pero muchas veces difícil de ejecutar.

En su favor tenían la capacidad para marcar diferencias de Pernille Harder, en ocasiones aislada en un equipo con mucho menos talento de lo que está acostumbrada; el buen estado de forma de la locomotora Katrine Veje; y el trabajo y buen ataque al espacio de Nadia Nadim. Tres factores diferenciales que otras selecciones seguidoras de su mismo estilo de juego no tienen el placer de tenerlos.

Tienen muchísimo mérito las permutas de posición durante el partido y la reconversión de ciertas jugadoras durante el torneo. Las lesiones de Janni Arnth y Mie Leth Jans obligaron a Nielsen a tirar de Stine Larssen, delantera referencia, como central. Las constantes permutas a defensa de 3 centrales o de 4, la inclusión de Maja Kildemoes en el centro del campo, el cambio que experimentaba el equipo con la entrada de Frederike Thogersen, las posiciones de Sanne Troelsgaard, etc.

Evidentemente, las carencias de Dinamarca las pudimos observar cuando eran ellas las que tenían que proponer algo en ataque. Si equipos como Francia o España no pudieron abrir el muro austriaco, ellas con menos fútbol combinativo/asociativo  pero más «corazón» que las anteriores, demostraron su pobre nivel técnico. En la segunda parte de la final, con Harder defendida entre tres rivales, prácticamente no propusieron nada. Con Kildemoes y Sigvardsen Jensen/Junge Pedersen en el centro del campo… No le pidas peras al olmo.

El éxito de un bloque bien dirigido por Nielsen, liderado por Harder y llevado hasta la final por unas jugadoras que han creído en la fuerza del bloque. No se las esperaba a estos niveles. Fetén.

Austria

Que una selección como la austriaca se metiese en semifinales encajando tan pocos goles y proponiendo tan poco me provoca un cúmulo de sensaciones extrañamente opuestas. Por un lado, que con su estilo hayan llegado tan lejos es una alegría para entrenadores y selecciones de menos talento ya que han enseñado que se puede competir contra las grandes. Reflejo de la mejoría táctica y física de la que tan orgullosos se sienten muchos hoy en día. Pero por otro lado, también es una llamada de atención muy seria a entrenadores sobre el estancamiento técnico y la falta de «calidad individual» imperante en el fútbol actual. Ni era una defensa agresiva, ni aplicaban una presión asfixiante. Simplemente estaban bien colocadas.

No le quito ni un sólo «gramo» de mérito a Austria. Pero creo sinceramente que su éxito habla mal de los planteamientos ofensivos vistos en la Euro y de la escasez de brillantez de muchas jugadoras. Pero pasemos página.

Foto: LaluAlbarrán (c)

El muro de Thalhammer pasará a la historia del fútbol femenino por ser un enigma aparentemente muy básico en su proposición, pero el cual, nadie pudo descifrar. Una defensa de 4 ó 5, normalmente con Carina Wenninger y Virgina Kirchberger como centrales, pero con constantes ayudas de Viktoria Schnaderbeck, que o jugaba de central o prácticamente lo parecía; y Sarah Puntigam en la frontal del área. Por bandas actuaban como teóricas laterales tanto Katharina Schiechtl como Verena Aschauer; aunque con las ayudas de Laura Feiersinger y Lisa Makas; en defensa  parecían dos centrales ligeramente desplazadas a banda. Un muro defensivo que se sentía muy cómodo replegado atrás viendo cómo las rivales se desesperaban moviendo el balón de un lado a otro sin encontrar profundidad. No querían exponerse a campo abierto.

Tenían dos formas bastante curiosas de «quitarse» la presión de jugar tan replegadas atrás. La primera de ellas era el balón largo a banda, preferiblemente a Feiersinger o Billa para provocar falta lateral o lanzamiento de banda que pudiera hacerlas salir de «la cueva». La segunda era la de presionar la salida del balón del rival, provocando así que tuvieran una opción de sorprender a las contrarias y además, en caso de recuperación del balón, estar más cerca de la portería.

Su bagaje ofensivo, más allá del 3-0 a Islandia fue prácticamente nulo o escaso. Robos en campo contrario que provocaban ocasiones certeras, balón parado y algún tiro lejano. No podían generar más. Pero es que no necesitaron más.

Orden táctico, cero complicaciones y convicción en el plan. Cada partido que pasaba creían más en su ideario. Cada partido su «sombra» era más alargada.

Tener limitaciones no significa no tener opciones.

Inglaterra

La única selección top mundial que no propone, sino que reacciona a lo que el rival quiere jugar. Pero proponer no significa dominar y la sensación durante esta Eurocopa ha sido que siempre se ha jugado a lo que querían las chicas de Mark Sampson. En un momento dado de la competición parecía claramente que tenían «algo» más que el resto.

¿Qué era ese algo más? En mi humilde opinión, creo que ese «extra» era la convicción de que serían campeonas de Europa este verano; que ya habían recortado esa diferencia con las dos superpotencias europeas. Todo eran argumentos positivos para su tesis. La victoria ante Estados Unidos en la SheBelievesCup, las semifinales de Champions League del Manchester City y el recuerdo del exitoso mundial de Canadá 2015 le daban argumentos de sobra a Sampson para mentalizar a sus chicas de que iban a ser campeonas. Este era su momento.

Y su carta de presentación fue excelente y claramente ejemplarizante de lo que veníamos comentando sobre ellas. Ante Escocia vimos a esa selección arrolladora que se impone sin contemplaciones a su rival; mientras que contra España vimos a esa selección inglesa de los partidos grandes que deja hacer al rival (normalmente superior en cuanto a calidad) y que lo machaca en cuanto cometen un error. Los dos planes de la era Sampson llevados a la perfección. Los ánimos por las nubes.

El preparador galés no sólo ha demostrado ser un estratega dentro del campo, sino que a su habilidad como motivador, le ha sumado una nueva faceta: la de provocador. Sus críticas a las «artes oscuras» de España y al poco nivel de Francia fueron muy sonadas. Pero de ambas salió vencedor. Ya sea provocación o una estrategia para desestabilizar al rival o a la prensa, le funcionó. El alumno de Roberto Martínez está trasladando al fútbol femenino las «artes» del masculino.

Hay muchos detalles que me han gustado de esta selección inglesa (sus partidos se jugaban a otro ritmo). Países Bajos aparte, la defensa inglesa ha sido prácticamente inexpugnable concediendo muy pocas ocasiones a sus rivales. Por alto, por bajo, a balón parado, en posicional o a campo abierto. Lucy Bronze, Steph Houghton, Millie Birght y Demi Stokes han rendido a un nivel altísimo.

Otro detalle que me ha encantado es la tremenda incoherencia aparente de la línea de 3 en el 4-2-3-1 pero que sin embargo ha funcionado bastante bien durante todo el torneo. Fran Kirby de enganche en lugar de «ratón de área», Ellen White en banda y Jordan Nobbs escorada a la otra banda y a pierna natural. La del Chelsea ha sido fundamental para la transición defensa-ataque en un centro del campo de desgaste y trabajo más que de creación. El despliegue físico de White ha sido muy útil tanto para ayudar a Stokes en defensa, como para ser la jugadora a buscar en un desplazamiento en largo para que peinara y Jodie Taylor buscase seguir la jugada. Nobbs, que ha formado una banda derecha espectacular con Bronze, le dejaba el carril derecho a la del City mientras que ella se iba al centro obligando a la lateral a salir de posición. Un caos premeditado.

Inglaterra se fue de este torneo entre lágrimas de impotencia sabedoras de que esta era una oportunidad de oro para cambiar su historia. Sin embargo, tienen que volver a irse contentas a casa porque han competido al máximo. Ya les gustaría a otras selecciones tener su fortaleza mental y carácter. El ser campeonas estaba en su cabeza.

Foto: LaluAlbarrán (c)

Alemania

Apostaron a lo grande y les salió mal. Creo que ese es el resumen perfecto. La DFB (federación alemana) apostó por cambiar su fútbol y Steffi Jones arriesgó llevándolo al límite de la lógica. El resultado fue: Fracaso absoluto para fans y prensa. Aunque lo de «absoluto» sólo por el resultado (no ser campeonas); porque su nueva propuesta parece la adecuada de cara a seguir dominando los próximos años. ¿Mismo guión que la era Löw?

Evidentemente de poco satisface al aficionado alemán que le digas que están en el camino correcto. Ya hemos visto como en prensa y redes sociales han criticado a Jones de forma muy severa. Incluso mitos como Bernd Schröder o Inka Grings han dejado entrever que no se merece seguir siendo seleccionadora de Alemania. Otros en cambio, como Ralf Kellermann, prefieren ser prudentes y ven cosas positivas en esta «nueva Alemania».

Yo creo que la propuesta alemana es la correcta. Quieren seguir siendo una selección ganadora y dominar todos los partidos. Y en estos momentos, dónde la preparación física y los conocimientos tácticos se van igualando poco a poco, la solución está en dominar los partidos mediante la posesión del balón. Es decir, Alemania está optando por la tendencia que parece más idónea y que se adapta bien al nuevo estilo de jugadoras que tienen en el gigante centroeuropeo (cambio generacional): Dzsenifer Marozsán, Linda Dallmann, Lina Magull, Sara Däbritz, etc.

¿Dónde ha estado el problema? El problema ha sido que Jones ha arriesgado demasiado con un sistema que ha puesto en liza en este mismo torneo (lo probó por primera vez en el último amistoso antes de la Eurocopa). Ha pagado su falta de experiencia en los banquillos y puede que también, la presión y obligación de ganar que tiene Alemania.

La idea de esta nationalmannschaft ultra ofensiva nos entró por los ojos con mucha facilidad. Dominio del balón, fútbol asociativo, laterales ofensivas y derroche de calidad por todas partes. Se notaba la falta de «rodaje» en ataque, pero podíamos ver claramente que el nuevo ideario nos podía divertir a los aficionados y a ellas las podía llevar a ganar el título.

Pero como anunciamos antes de la Eurocopa en esta web, el problema del sistema Jones era la falta de equilibrio imperante. Con dos delanteras, 3 mediapuntas, una centrocampista posicional con llegada y dos laterales que en su momento fueron extremos (y que por ordenes de la seleccionadora estaban todo el rato en campo contrario rozando el área rival); la clave residía en cómo harían el repliegue defensivo. ¿Respuesta? O no lo había o sin orden.

Si alguna selección era capaz de superar la primera línea de presión alemana, no tan asfixiante como la era Neid, tenía 70 metros por delante hasta llegar a la portería contraria. Pero eso sí, sólo con Babett Peter y Lena Goessling/Josephine Henning, que nunca han sido las centrales más rápidas del mundo, defendiendo. Era un suicidio.

Stina Blackstenius avisó del problema, Barbara Bonansea lo aprovechó y Dinamarca lo explotó hasta provocar la segunda derrota más sonada de la historia del fútbol femenino mundial esta década. Todos lo veíamos, incluida la propia Jones según Martí Perarnau, pero no hacía nada. Porque el problema no era de nombres, sino de exponer a tus centrales a semejante tortura. El cambio de Mandy Islacker por Kristin Demann ante Dinamarca nunca lo llegaré a entender. Ahí perdió Alemania su séptima Eurocopa consecutiva. Porque como dijo Rubén Fernández en Eurosport: «la sensación es que Alemania perdió la eliminatoria ella solita».

Una vez ratificada Jones la gran pregunta es si solucionará los problemas en el futuro (al de las centrales hay que unirle la perdida de agresividad y la falta de gol de las delanteras). La idea es la correcta. El camino es el idóneo. Pero la primera prueba ha sido defectuosa.

¿Que hará cuando vuelvan Popp, Leupolz, Bremer y Laudehr?

España

No sé muy bien cómo valorar nuestra actuación en tierras neerlandesas. Por un lado, si sólo valorásemos el resultado (cuartos de final) la valoraría de forma positiva pese a que el cuadro se nos puso de forma idónea para intentar alcanzar lo más alto (difícilmente volveremos a tener esta oportunidad). Por otro lado, si sólo pusiera sobre la mesa la actuación del equipo, la valoraría simplemente con un aprobado.

Hemos sido fieles a nuestra idea de tener el control del balón pero no tengo yo tan claro lo de «dominar» con el balón. La selección con más posesión del campeonato, con más pases intentados y la segunda con mejor rating de pases (siempre en horizontal). Ahora bien, me preguntáis ahora mismo qué se supone que intentábamos hacer con el balón y todavía no tengo una respuesta adecuada que daros. Lo bien que nos fueron los 20 primeros minutos del torneo y lo decepcionante que han sido el resto de ellos.

!6 horas sin marcar un gol!

El problema no ha sido de nombres (sabéis a quienes me refiero) o de probar o no probar a unas jugadoras u otras que teníamos en la convocatoria. Veo más un problema de concepto y sistema que de jugadoras. Da igual que pongas a Jenni de «9» si ella luego se va salir del área porque no le llega nada para rematar y porque siempre hace ese tipo de movientos. Da igual si pones a Mari Paz de «killer» si lo único que le llegan son balones rifados al área contra centrales que le sacan entre 15 y 20 centímetros. Da igual que pongas a Alexia en banda si sabes que siempre se va a meter hacia el centro y no te va a dar ningún tipo de profundidad. Da igual que pongas a Vicky de falsa delantera si sabes que va a bajar a recibir para sentirse más cómoda.

Sólo llegamos con asiduidad unos 20-25 minutos ante Escocia. Y no se puede decir que fuera porque encontráramos cómo hacerlas daño. Llegamos porque ellas arriesgaron y se expusieron atrás permitiendo que tuviéramos espacios para combinar.

No entendí muy bien este 3-5-2 o 4-3-3 de acumulación de jugadoras por dentro en una Eurocopa en la que estábamos viendo que todas se encerraban atrás. Nosotros mismos estábamos provocando el embudo en el que nos atascábamos cada vez. No estábamos siendo tan brillantes en fútbol combinativo cómo para seguir con el plan A de intentar entrar por dentro. Por fuera podría haber sido una opción, pero ni Leila Ouahabi ni Marta Corredera han estado a ese nivel necesario para marcar diferencias en uno contra uno por banda.

Evidentemente, nunca hemos sido un equipo de transiciones rápidas (ni tenemos las jugadoras para hacerlo ni podemos con nuestro estilo) que facilitan mucho el atacar y tampoco era útil un recurso bastante interesante como el desplazamiento en largo de Irene Paredes. Al final, el partido ante Austria reflejó nuestra impotencia y falta de recursos: disparos desde larga distancia y balones largos a Mari Paz Vilas (esto sigue siendo una incógnita para mí). Una lástima porque durante un momento observé que Amanda Sampedro había encontrado cómo marcar diferencias desde la banda.

Foto: LaluAlbarrán (c)

No sé si le han caído «palos» a Vilda o no porque no he querido entrar a leer críticas. Él lo intentó (los cambios de Mapi León y Bárbara Latorre ante Austria lo demuestran), pero el problema estuvo allí desde el principio. La Copa de la Reina y nuestra poca convicción o mentalidad ganadora en los torneos tampoco ayudan.

Otra vez será.

Francia

En la misma ronda de siempre y jugando peor que nunca. Francia tiene que cambiar y evolucionar ya. Sobre todo porque a la vuelta de la esquina está su mundial.

Siempre he creído que el problema principal de la selección francesa era la «cabeza». Ese no saber sufrir de unas jugadoras, normalmente del Olympique de Lyon, que sólo tienen 2 ó 3 partidos, como mucho 5 si se enfrentan a equipos alemanes en Champions, exigentes durante la temporada las lastraba mucho. Pero no se porqué, tras el trienio de dominio alemán en la UWCL, y ver a las jugadoras del OL con «hambre» de títulos, me creí que cambiarían. Y esta vez, después de su victoria en la SheBelievesCup volvimos a entonar el: «quizás este sea el año». Y de nuevo, nos llevamos la decepción.

Pero el problema ya no es sólo de cabeza, sino que ahora se junta la despedida de la generación de oro. Si Louisa Nécib (Cadamuro) se retiró hace uno año temiéndonos lo peor, la retirada de la selección de Camille Abily confirma la decadencia de la generación más brillante del fútbol femenino francés. Pero es que la realidad es la que hemos observado en los Países Bajos, algunas veteranas no están para competir al máximo nivel. Élise Bussaglia, Gaëtane Thiney, Élodie Thomis o incluso Marie-Laure Delie están en su peor momento.

La federación francesa tiene que hacer borrón y cuenta nueva. Empezar un nuevo ciclo con estas prometedoras jugadoras que han brillado en categorías inferiores como Claire Lavogez, Sakina Karchaoui, Delphine Cascarino, Grace Geyoro, etc. Pero esta vez, lo primordial es que acierten con la persona que las dirija los próximos años. Cambien de estilo o no, estas jugadoras son más atléticas, Francia tiene jugadoras para competir por el título en 2 años.

Ojalá hubiesen rendido en otros torneos con el «alma» y «garra» que demostraron ante Inglaterra.

Suecia

Se acabó la era Pia Sundhage con una sensación de que no sólo se marcha ella, sino que también la acompañarán la «vieja guardia» sueca. Quizás por su bajo nivel demostrado en esta Eurocopa, o porque quizás la profunda reconstrucción a la que tendrá que hacer frente Peter Gerhardsson ya las pilla demasiado veteranas.

El bajón de nivel de Lotta Schelin ya se hizo evidente hace 2 años en el mundial de Canadá. Pero este verano se ha corroborado lo que veníamos observando durante toda la temporada: Caroline Seger también está cuesta abajo y sin frenos. De hecho, ayer se comunicó su fichaje por el Rosengard sueco dejando entrever, como Schelin y Mittag, que el futuro de su carrera está cerca. Tampoco hemos visto una gran versión de Lisa Dahlkvist (30 años) y sorprendentemente por sus trayectorias estos últimos años, tanto Hedvig Lindahl (34 años) como Linda Sembrant (30 años) no han estado especialmente bien en los Países Bajos. Ni siquiera Nilla Fischer (33 años) ha podido marcar diferencias a balón parado cuando antes era un seguro en estas competiciones.

Sin lugar a dudas el torneo más flojo que yo he visto de la selección sueca y la confirmación de que su estilo está obsoleto. Suecia siempre basó su juego en el poderío físico, la seguridad defensiva, el aprovechamiento de las jugadas a balón parado y el desplazamiento en largo. Sin espacios el desplazamiento en largo y el físico no han tenido gran incidencia en el juego. Aunque la peor noticia para las de Sundhage fue que por primera vez en mucho tiempo dieron sensación de endeblez defensiva. Y para un equipo que «vive» de no conceder goles en grandes torneos…

Hay mucho trabajo en Suecia y será muy interesante observar cómo intentan solucionar problemas de base (calidad técnica de algunas jugadoras), de ideología y si se atreven ellos o son las jugadoras veteranas las que deciden dar un paso adelante y preguntarse realmente si aportan o lastran.

Bélgica

Siempre he defendido que los amistosos antes de un torneo sean exigentes para poder corregir problemas antes de la competición. Y por mucho que salieran «tocadas» de la goleada frente a España o de la derrota contra Francia; Ives Serneels pudo observar qué problemas tenían que solucionar para poder competir de verdad en la Eurocopa.

Y la verdad es que han competido a las mil maravillas sabiendo de sus limitaciones. Claro ejemplo del estilo «reactivo» con la ventaja de tener jugadoras inteligentes arriba como Tessa Wullaert y Janice Cayman; y motivadas por la enorme cantidad de aficionados belgas en tierras vecinas. Ni un «pero» a su torneo.

Escocia

Era muy difícil saber cómo encararían las escocesas un torneo en el que tenían puestas muchas ilusiones, que en parte se desvanecieron primero con la lesión de Kim Little a pocas semanas de que arrancase la competición, y segundo con la baja de Jennifer Beattie poco antes de dar la lista definitiva.

Y la verdad es que entraron en el torneo de forma dubitativa e inocentes. Se expusieron con una defensa muy blanda y poco contundente ante Inglaterra. La lesión de Jane Ross tampoco ayudó a la mejoría anímica de una selección que recordará su histórica victoria ante las nuestras (estuvieron a un gol de meterse en cuartos) y su participación en su primera Euro.

Foto: LaluAlbarrán (c)

Islandia

¿Qué hubiera pasado si Islandia hubiera empatado ante Francia? Nunca lo sabremos. Pero yo estoy seguro que hubiéramos visto una selección volcánica bastante parecida al «fenómeno austriaco». Selección con propuesta parecida, quizás con menos orden que las de Thalhammer, pero con más físico. Muchas veces es sólo cuestión de confianza.

Italia

Interesante torneo el que ha realizado la selección de Cabrini con 3 actuaciones y propuestas completamente distintas. Si el primer partido fue una auténtica decepción perdiendo ante una caótica y limitada de recursos, selección rusa, que demostró el mal estado de forma del fútbol femenino italiano; los dos partidos ante las selecciones más potentes del grupo demostraron que al menos, con retoques tácticos y una propuesta diferente, pueden rendir bien y competir a alto nivel.

Lo pude ver en directo y me impresionó lo compactas y juntas que tuvieron las líneas las italianas ante Alemania. Otro ejemplo más de ese fútbol «destructivo» que ha imperado y ha «triunfado» en el torneo. Le costó muchísimo a las alemanas ver puerta con facilidad y supieron aprovechar con Barbara Bonansea, una de las pocas transiciones ofensivas que pudieron ejecutar. Su partido ante Suecia fue brillante. Es cierto que las escandinavas rotaron casi toda la defensa y que durante 15-20 minutos fueron asediadas. Pero sobrevivieron y ganaron el partido.

Fiorentina y Juventus llegan. Esperemos que, como decía Antonio Cabrini, en 5 años el fútbol femenino italiano esté a la altura de las primeras espadas continentales.

Noruega

El fracaso más sonado del verano lo provocó una de las selecciones «tapadas» al título. No hay sólo un motivo por el que fracasaron, sino un cúmulo de ellos.

El primero de ellos es la evidencia de que Martin Sjögren no podía jugar a lo que él decía que intentaba. Ese fútbol más o menos «asociativo» que quería imponer para evolucionar poco a poco este equipo de cara a Tokyo 2020 ahora mismo es inviable por la limitación técnica de la mayoría de sus jugadoras. Sobre todo en el caso de las centrocampistas donde sólo Andrine Stolsmo Hegerberg tiene cierta capacidad para ello. Podríamos decir que es un problema de fútbol base.

El segundo de los problemas es que por mucho que quisiera volver atrás, en este torneo el fútbol directo noruego de toda la vida no hubiera tenido mucho recorrido.

Al final, por carencias de sus jugadoras y por la imposibilidad de llevar a cabo el plan «antiguo»; nos hemos encontrado a una Noruega que no jugaba ni proponía nada. Simplemente «rezar» para que Caroline Graham Hansen marcara diferencias y le sirviera balones de gol a Ada Stolsmo Hegerberg.

Y ahí está el tercer problema. Repetimos por activa y por pasiva antes del torneo que la clave de este equipo estaba en conectar a la atacante del Wolfsburgo para que la del Lyon tuviera algún tipo de relevancia en el juego. Sin Hansen no hay Hegerberg. Y por desgracia para el país nórdico, el «encarcelamiento» de «Graham» (en este Eurocopa) en la posición de delantera con muy poco espacio para conducir limitó sus actuaciones.

Sin Caroline y Ada no hay paraíso.

Portugal

¿Quién iba a imaginar que tendrían opciones de clasificarse para cuartos de final? Nada malo que comentar de una selección que ha realizado una Eurocopa, dentro de sus opciones, notable.

Rusia

Es increible la ligereza con la que los equipos rusos pasan de estar perfectamente ordenados  sin cometer errores, al caos absoluto. Creo que nunca lo llegaré a entender.

Consiguieron una victoria histórica ante Italia con una Elena Danilova superlativa en el primer encuentro del torneo, donde demostraron tener orden, rigor y capacidad ofensiva durante 40-60 minutos. A partir de ahí, fue «curioso» cómo se «derrumbaron». Ante Suecia y Alemania demostraron esa seriedad y orden de la que hablábamos pero con momentos «dantescos» como los dos penaltis que concedieron ante las germanas o el error de Tatyana Shcherbak ante las suecas.

Así es Rusia. Jueguen con la «vieja guardia» o con esta selección renovada de Elena Fomina. Nunca te dejan indiferente.

Suiza

Hablaba con Carlos Navarro (@CarNavKrauss en Twitter) antes del partido de España en Breda, de la mejoría de Suiza con respecto al mundial de Canadá. Sí, han mejorado, pero en ciertos partidos (como su debut ante Austria) dan una sensación de equipo anárquico que me deja muy frío. Una defensa que constantemente necesita ayudas y correcciones de Lia Wälti o de Vanessa Bernauer; una sensación de que Ana-María Crnogorcevic no sabe muy bien qué hace, un centro del campo que muchas veces tiene 0 incidencia en el juego y una Ramona Bachmann, que por frustración, «baja la cabeza» y empieza a jugárselas todas ella solita.

Pero más allá de eso, no me gustó para nada la manera en la que Martina Voss-Tecklenburg manejó el partido contra una Francia con una menos y que no estaba consiguiendo hacerlas daño. No se atrevió a sentenciar el partido y se arriesgó a defender con uñas y dientes un 1-0. Eliminadas por querer mantener un resultado a favor con una jugadora más durante casi todo el partido.

 

Pases intentados por partido (Porcentaje de acierto):

1.España: 676 pases (86’06% //2ª)

2.Alemania: 567 pases (86’28% //1ª)

3.Francia: 474 pases (83’13% //3ª)

***Los 4 Semifinalistas:

5.Dinamarca: 394 pases (77’01% //6ª)

7.Países Bajos: 352 pases (76’52% //7ª)

11.Inglaterra: 304 pases (71’03% //13ª)

13.Austria: 251 pases (61’73%//15ª)

 

Posesión del balón:

1.España: 70’75%

2.Alemania: 64’75%

3.Francia: 61’75%

***Los 4 Semifinalistas:

5.Países Bajos: 52’33%

6.Dinamarca: 50%

10. Inglaterra: 46’6%

15. Austria: 39’80%

 

Disparos por partidos:

1.Alemania: +16

2.España +13

3.Francia +12

***Los 4 Semifinalistas:

4.Países Bajos +10

6.Dinamarca +9

7.Austria +9

9.Inglaterra +9

 

 

 

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