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Francia 2019: «Un Mundial en el que muchas podrán soñar en grande»

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Laura R. Albarrán

Apenas 182 días nos separan de que empiece a rodar el balón en el Parque de los Príncipes de París. Pero queda menos aún para el sorteo del torneo que se celebrará está sábado por la tarde. Y como es casi fin de año y ya no se van a disputar más partidos de selecciones hasta el próximo mes de enero, creo que es un buen momento para hacer un primer análisis valorando lo que hemos visto en este 2018, a modo de previa del sorteo, de cómo puede ser el mayor torneo de la historia del fútbol femenino y qué selecciones pueden tener un papel importante en él.

Lo primero que podemos esperar es mayor igualdad, o al menos, mayor competitividad que nunca. Como dije hace unas semanas en redes sociales, veo un grupo de 10-11 selecciones que pueden soñar en grande. Cuando digo: «soñar en grande» no me refiero a que todas puedan aspirar al título, porque si bien el nivel de todas ellas es muy alto, hay ciertos aspectos, quizás insalvables para mí, que no me terminan de convencer de unas u otras. Más bien me refiero a que cualquiera de esta casi docena de selecciones puede batir a cualquiera en un torneo que se espera muy cerrado como está siendo la tónica habitual en todos los campeonatos importantes que hemos visto en estos últimos años. La mayor profesionalización y la mayor concienciación en las diferentes federaciones nacionales provoca que el abanico de selecciones competitivas aumente.

Foto: LaluRAlbarrán

Podemos dividir en 2 grupos a esas 11 selecciones. Para mí sigue habiendo 3 países favoritos al campeonato: Estados Unidos, Francia y Alemania. Por potencial de plantilla, por mayor abanico de jugadoras del más alto nivel, por mayor experiencia en grandes citas tanto a nivel de selecciones como de clubes tanto de las propias jugadoras como del cuerpo técnico… Por muchos factores están un escalón por encima del resto. Los otros 8 combinados están muy igualados en cuanto a nivel se refiere. Estilos muy diferentes, con puntos fuertes y puntos débiles dispares; pero con un potencial, al menos para mí, muy parejo entre ellos. El ránking FIFA (siempre hay que tomárselo de forma orientativa) las puede ubicar a algunas por encima de las otras, pero las diferencias son mínimas.

Pero antes de analizar a cada selección, hablemos del sorteo.

LO MÁS IMPORTANTE DEL SORTEO ES EL CAMINO A LAS RONDAS FINALES

Evidentemente hay que ir paso a paso, pero el nivel de la selección española y el sistema de competición del Mundial nos «obligan» a pensar en que España estará en la ronda eliminatoria. Al haber octavos de final a diferencia de la Eurocopa, pasan 16 de los 24 equipos a ronda eliminatoria (los dos primeros de cada grupo y los 4 mejores terceros). Los rivales del bombo 3 y bombo 4 no son tan poderosos como para temer por nuestra clasificación. Más allá de que te pueda tocar la Nigeria de Asisat Oshoala o la combativa selección chilena, en el último bombo no hay conjuntos del más alto nivel. Y pese a que en el bombo 3 hay selecciones con un potencial interesante, son claramente inferiores al del combinado de Jorge Vilda. Siempre con el máximo respeto posibles a los rivales. A partir de ahí todo lo que sea evitar a Estados Unidos, Alemania y Francia nos permitiría pensar en ser primeras de grupo. Pero el problema del sorteo no sólo para España, sino para todas las selecciones con pretensiones, está en el camino a las rondas finales. Cómo podría quedar el cuadro (el famoso fútbol ficción que tanto nos gusta a los aficionados). No sólo por los rivales a los que te puedas enfrentar de cara a alcanzar grandes cotas, sino que para las selecciones europeas el torneo servirá de clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Es un simple problema de aritmética. Si tenemos 11 selecciones de gran nivel, significa que como mínimo 3 de ellas no alcanzarán los cuartos de final. Y si añadimos la variante de la clasificación olímpica, contando que tenemos 6 selecciones europeas en ese grupo de conjuntos que aspiran a las cotas más altas, el billete a Tokio 2020 se encarece cada vez más. España está prácticamente obligada a meterse en cuartos de final si quiere tener alguna oportunidad ya sea vía directa o indirecta de viajar a la capital nipona. Así que en el sorteo tendremos que estar más pendientes de esos hipotéticos cruces y de ese fútbol ficción, que de los rivales que nos toquen en la fase de grupos.

¿Os acordáis del Mundial del 2015 y todas las especulaciones sobre cómo quedaría el cuadro final? Desde el día del sorteo, todos decíamos casi por unanimidad que el campeón del torneo saldría de la semifinal entre Estados Unidos y el ganador del Alemania/Francia. Y así. De hecho, los dos partidos de mayor nivel del torneo fueron ambos encuentros. Estados Unidos salió ganador de aquella semifinal y aplastó a Japón en aquella final que encumbró a Carli Lloyd como mejor jugadora del mundo en 2015.

LAS FAVORITAS

ESTADOS UNIDOS: «Favoritas por méritos propios»

Todos los experimentos y probaturas después del fracaso olímpico le han servido a Estados Unidos para no sólo dominar este 2018 ganando SheBelieves Cup, Tournament of Nations y el torneo de la CONCACAF, sino para mejorar al equipo, darle nuevos argumentos y postularse como principal favorita al título el próximo verano. Teniendo en cuenta que USWNT ha sido siempre y seguirá basando su fútbol en una capacidad física y atlética soberbia, la mejoría en el apartado técnico y asociativo de este nuevo equipo de Jill Ellis les aúpa a otro nivel. Sin ser brillantes en ese apartado, pero con un registro que antes no tenían. Rapinoe y Heath en bandas, más Lavelle y Horan por dentro mejoran el ataque en estático. Además han encontrado más soluciones durante este año: Han consolidado a Dunn y O’Hara en los laterales, Ertz ya se ha establecido en esa posición de pivote, la aparición de Tierna Davidson les da otra opción más en la posición de central que encima saca el balón a las mil maravillas, ha vuelto la mejor versión goleadora de Alex Morgan… Y todo esto sin perder un sólo partido en 2018, habiéndose enfrentado a todas las selecciones del Top 8 del ránking FIFA.

FRANCIA: «Diacre tiene todo muy claro»

Este año arrancó con Corinne Diacre al borde del abismo. La selección gala llegaba a la SheBelives Cup después de perder con Alemania por 4 goles. Y arrancó el torneo en tierras americanas con otro resultado contundente en contra. Aunque lo peor fue la sensación de que el equipo estaba «muerto» mentalmente. ¿Qué debió pasar en los días posteriores? No lo sé. Pero desde entonces hemos visto a una Francia con «hambre» de ganar más que juego. Pero unas ganas que al menos transmiten la sensación de que pueden ganar «su» Mundial. Diacre confía en un grupo muy cerrado de jugadoras que provoca muchas críticas en el país vecino. Que jugadoras como Claire Lavogez, Sandie Toletti o Kheira Hamraoui no cuenten para la seleccionadora llama fuertemente la atención. Pero por otro lado, también significa que tiene las cosas claras y qué sabe lo que quiere y con quién lo quiere hacer; además de que ejemplifica el gran abanico de jugadora que tienen las galas.

ALEMANIA: «La teoría dice que pueden ganar el Mundial»

A pocos meses de que comience el Mundial todo lo que podemos comentar de Alemania es puramente teórico. ¿Por qué? Porque hace unos días ha sido presentada su nueva seleccionadora, Martina Voss-Tecklenburg, con lo que no tenemos referencias de a qué quiere jugar, de cómo quiere jugar y qué jugadoras serán importantes. Este último factor se agrava más ya que hace mucho tiempo que las alemanas no hacen una convocatoria con 7 u 8 bajas de jugadoras que se supone que deberían pelear por una plaza en la selección. Y hablo de suposiciones porque ya no sé muy bien, por «el baile» de entrenadores, quién es importante y quién no. Me guío más por el nivel de las jugadoras.

Pero, ¿por qué sobre el papel pueden ganar el Mundial? Es muy sencillo. Porque por plantilla sólo están por detrás de Estados Unidos. Ninguna selección tiene tantas opciones del más alto nivel como tienen las germanas en el centro del campo. Desde centrocampistas posicionales como Lena Goessling o Kristin Demann, a «box to box» como pueden ser Melanie Leupolz o Simone Laudehr, pasando por una interior/extremo para las transiciones como Sara Däbritz, seguido de una máquina de robar balones como Tabea Kemme, o la «incalificable» Alexandra Popp, además de mediapuntas de un nivel técnico y asociativo y exquisito como son Lina Magull o Linda Dallmann; y por supuesto, a la jugadora con más talento del mundo como es Dzsenifer Marozsán. Pero e aquí otro problema. ¿A qué quiere jugar Alemania?

LA CLASE ALTA

INGLATERRA: «Todo dependerá de si siguen teniendo ese carácter competitivo»

Si bien los resultados de Inglaterra en los últimos grandes torneos (semifinales en el Mundial 2015 y en la Eurocopa 2017) son excelentes, el juego desplegado no lo fue tanto. Han sido una selección muy disciplinada, aguerrida y con una preparación física que les hacía llegar en un estado de forma exuberante a los torneos; pero nunca destacaron por un fútbol bonito o por ser extremadamente ofensivas. ¿Os acordáis de cómo nos ganaron en Breda? Replegadas atrás y con 3-4 ocasiones de gol en 90 minutos. Pero todo eso era con el polémico Mark Sampson. Desde enero el banquillo inglés tiene nuevo inquilino. Un entrenador que no tenía experiencia en el fútbol femenino y que se ha pasado, como es obvio, todo este 2018 haciendo pruebas. Phill Neville le está intentando dar un aire diferente a las «leonas». Y como no podía ser de otra forma, les está costando adaptarse. De hecho, tenemos partidos con sensaciones muy dispares. La gran arma de Inglaterra en los últimos tiempos era el carácter competitivo. ¿Lo mantendrán?

AUSTRALIA: «Si llegan bien…»

Pocas selecciones tienen más confianza que las australianas a día de hoy. Y muy pocas son tan peligrosas como ellas cuando se creen capaces de todo. Venimos de dos veranos donde las «Matildas» nos han encantado. Fueron una de las grandes animadoras de los Juegos Olímpicos de Río 2016, y el verano pasado se llevaron el Tournament of Nations de forma brillante. Sin embargo en este 2018 nos han dejado luces y sombras. No estuvieron muy bien en la Copa de Asia, es más, estuvieron a punto de quedarse fuera de las semifinales y han tenido malas actuaciones en algunos amistosos. Pero también volvieron a estar muy bien en el ToN. Una selección a la que este Mundial le llegará en una edad idónea a jugadoras importantes del bloque fuerte como son Kellond-Knight, Williams, Butt o Polkinghorne; y en plena irrupción de jugadoras como Kerr, Logarzo, Foord, Gorry, Raso, Kennedy… Mucho cuidado con ellas si llegan con confianza y en un buen estado de forma. Tienen y se merecen el «hype».

PAÍSES BAJOS: «¿Por qué no soñar con otro cuento de hadas?»

Estaba claro que Países Bajos no podría mantener el nivel ni el ritmo de juego del 2017. Y de hecho, empezó 2018 con esa derrota ante España en el famoso «partido competitivo» que quería la federación española, además de una derrota ante Inglaterra por 0-3 a puerta cerrada días después. También fue sorprendente cómo pudieron verse sorprendidas ante Noruega en aquella derrota que les costó ir a la repesca. No han jugado muy bien en muchos partidos. Pero de hecho, no lo necesitan cuando tienen esa pegada arriba. Más allá de las defensoras, el resto de jugadoras del once tipo pueden marcar las diferencias en cualquier momento. Cada una de ellas. En un torneo cerrado, tener semejantes argumentos como son Miedema, Martens, van de Sanden, van de Dönk, Groenen y el balón parado de Spitse; es jugar con ventaja. Tanto como si recuperan la versión de la Eurocopa, como si seguimos viendo esta selección neerlandesa menos espectacular, las de Wiegman son serias candidatas ya no sólo a hacerlo bien, sino a ganar el torneo.

JAPÓN: «Con la mirada puesta en Tokio 2020»

Está claro que el objetivo principal de Asako Takakura es preparar lo mejor posible los Juegos Olímpicos de 2020. Y que mejor manera de ver sus aspiraciones reales que ir a competir al Mundial. Desde el pasado torneo de Canadá, las japonesas han fracasado ante selecciones de cierta entidad. Ni siquiera se clasificaron para los Juegos Olímpicos de Río, y han quedado últimas en los últimos Tournament of Nations. Aunque han ganado la última Copa de Asia (sin ser muy brillantes en su juego). Su capacidad táctica, técnica y asociativa seguirán siendo sus principales armas. Pero necesitarán que Iwabuchi, Yokoyama, Sugasawa, Sakaguchi y Kawasumi den un paso adelante y lleguen en un gran estado de forma el próximo verano si quieren aspirar a algo. Porque es demasiado pronto para la generación de Momiki, Sugita y Hasegawa.

SUECIA: «Hay progreso con Gerhardsson»

La selección escandinava puede ser la gran «sorpresa» del Mundial. La verdad es que la transición que está haciendo Gerhardsson creía que sería más complicada de lo que está siendo. Está sabiendo aprovechar muy bien a las jugadoras que tiene, potenciando ese físico contundente que siempre han tenido, pero intentando poco a poco dotar a la selección sueca de cierto toque de balón. O al menos, que no se sientan tan incómodas con él. Y para ello ha tenido que recuperar a la mejor versión de Caroline Seger, y quizás, a la mejor versión nunca vista de Kosovare Asllani. Un equipo que combina bien la veteranía de jugadoras como Lindahl, Fischer o Seger; con el cambio generacional que representan Glas, Eriksson, Andersson, Blackstenius o Rolfö. Nunca descartes a las suecas.

ESPAÑA: «Llegó la hora de competir bien en un torneo»

Pocas selecciones tienen las cosas más claras que España. El estilo que se trabaja desde las categorías inferiores repercute en el buen hacer de la absoluta y en este bloque tan coral y de alto nivel. Y diría que ninguna selección ha sido más brillante que la nuestra en la fase de clasificación y en los amistosos jugados en 2018. ¿Hasta aquí digo algo que no fuera prácticamente el mismo resumen de la previa de la Eurocopa 2017? El progreso de España no tiene que ser estilístico, sino más bien competitivo a nivel absoluto. Y ahí es donde creo que hemos mejorado con respecto a otros años gracias a una Liga Iberdrola más competitiva. Aunque sigo teniendo dudas (deberíamos haber jugado más amistosos de nivel en este año que se acaba). Sobre todo en cuestión de ritmo, físico (en las transiciones), pero sobre todo, la falta de jugadoras con capacidad diferencial al más alto nivel. Esas jugadoras que con su desequilibrio te desatascan partidos cerrados. Esas Martens, Jakobsson, Kirby o Kerr que tienen las selecciones anteriormente mencionadas. Jugadoras que cuando ponen «el turbo» marcan diferencias. Quizás sea demasiado temprano para que ese papel lo desempeñen Lucía García o Andrea Falcón. Pero la aparición de estas jugadoras, que vimos en la segunda parte contra Alemania, será fundamental para que en el próximo Mundial nos presentemos como una de las favoritas al título. El Mundial de Francia tiene que ser el torneo en el que por primera vez compitamos bien (no fue así en los dos torneos precedentes), y en el que nos presentemos en sociedad como una futura favorita.

Foto: LaluRAlbarrán

CANADÁ: «Siempre hay que tenerlas en cuenta»

Creo que es evidente que el cambio de entrenador no les ha sentado demasiado bien. Demasiado años trabajando con John Herdman como para que no lo sintiesen. Y sinceramente, en los partidos que he visto de Kenneth Heiner-Moller no me han convencido para nada. Una selección muy física, rocosa, agresiva; pero demasiado previsible, demasiado directas, con poca o nula combinación y muy erráticas. Si no fuera por las jovencitas Fleming y Grosso; no tendrían capacidad para tocar el balón. Pero ya sabemos que su fuerte no está ahí. Ese bloque defensivo con Labbé en portería, Chapman-Buchanan-Zadorsky-Lawrence en defensa, el trabajo defensivo de Quinn y Schmidt en la medular, las transiciones de Beckie, Prince y Rose; y como no, una Sinclair que probablemente en el Mundial bata el record de goles de Wambach.

BRASIL: «¿Confiamos en el talento de Brasil?»

Yo confiaría porque lo que vimos en Río 2016 me convenció. Y porque Brasil tiene jugadoras para hacerlo mucho mejor. Pero es que con Vadao vemos una Brasil diferente en cada partido. También porque cambian mucho las jugadoras en las convocatorias. Un equipo que puede contar con Marta, Debinha, Cristiane (volvió para la Copa América), Andressa Alves, Camila, Andresinha o Ludmila en ataque tiene que aspirar a algo. Tampoco les falta talento en defensa con jugadoras Érika, Tamires, Fabiana, Monica o Poliana. Es cuestión de que crean en ellas mismas y que den con la tecla.

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