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Olympique de Lyon – Wolfsburgo, capítulo V: «Sólo vale ganar»

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Foto: VfL Wolfsburg (c).

Y el camino de los dos mejores equipos del fútbol femenino mundial vuelve a cruzarse en la quinta edición de este duelo y rivalidad que ya es historia de nuestro deporte. Cada año digo lo mismo y me vuelvo a reafirmar en esta ocasión: «es imposible reunir mas talento en el mismo terreno de juego». De hecho, dado que cada vez hay más clubes que apuestan fuerte por su sección femenina, será difícil que se vuelva a repetir semejante convención de talento reunido en el mismo partido. Cada uno tendrá a sus favoritas, pero para mí, prácticamente casi todas las mejores jugadoras en su posición estarán presentes en esta eliminatoria. ¿Quién puede faltar siendo objetivos? Quizás Endler, Sauerbrunn, Miedema o Kerr. Puede ser. Aunque yo en este sentido sólo veo a Miedema por delante de Hegerberg. Nada más. De hecho, hasta 24 jugadoras de ambas plantillas formaron parte de la lista de las 100 mejores jugadoras del mundo en 2018 según «The Guardian» (lista que salvo por algunas excepciones ,en nombres y posición, me parece bastante acertada. Hasta 11 jugadoras de ambas plantillas han sido nominadas alguna vez al «The Best», y hasta 13 han sido nominadas al premio a mejor jugadora europea del año. Pero que son los mejores del planeta y que tienen a las mejores no es algo nuevo. La novedad es la mentalidad del conjunto alemán.

Que al Olympique de Lyon sólo le vale ganar la Champions League es una obviedad. De hecho, nadie se acuerda de que la temporada pasada cayeron ante el Paris Saint-Germain en la Copa de Francia. Toda su temporada, tanto para el club como para la prensa, gira en que en el mes de junio puedan presumir ante el mundo de ser las mejores del continente (del planeta). Y pese a que la temporada pasada el Wolfsburgo daba miedo y somos muchos los que pensamos que si no llega a ser por el calendario se hubieran proclamado campeonas de Europa; nunca antes las alemanas habían declarado tan abiertamente que su objetivo era ganar la máxima competición continental. Y es algo que jugadoras como Alexandra Popp o Pernille Harder no han escondido en entrevistas previas. Han pasado del «queremos llegar a la final» al «queremos ganar la Champions». Reconocen la superioridad del conjunto francés, porque es así, pero también que tienen una «espina clavada» de las últimas dos finales. Unas no buscan venganza, sino demostrar que son dignas de llevar la corona. Las otras buscan agrandar la leyenda del mejor club de fútbol femenino de todos los tiempos. Mañana volverán a verse las caras «leonas» y «lobas» por otra corona continental en la que parece ser la final anticipada de la competición. Sólo quedará uno. Y aunque se puedan desquitar con el doblete nacional, no podrían quitarse de encima esa sensación de vacío.

Así es la exigencia de los dos únicos gigantes del continente. O todo o nada. Sólo vale ganar.

LOS ANTECEDENTES SE HAN DECIDIDO POR DETALLES

Un penalti, una tanda de penaltis, una clasificación por la mínima y una prórroga con expulsión de por medio. Esos son los cuatro antecedentes que tenemos. Las 3 finales y la eliminatoria de cuartos de la 2016/2017 se decidieron por detalles.

La final de Stamford Bridge se decidió por un penalti por mano de Laura Georges en un centro de Luisa Wensing que no iba a ningún lado. En una final cerrada en la que muchos esperaban que el OL ganase fácil, el Wolfsburgo se impuso con un planteamiento táctico impecable y con un carácter competitivo que marcó esa época dorada del conjunto verdiblanco. Realmente no pasaron muchas cosas en aquella final. Las francesas pagaron el subestimar a un rival que pese a las bajas y la diferencia en cuanto a talento, supo hacerse con el partido gracias al estudio del rival y a ciertas variaciones en el equipo debido a las bajas de Faisst y Odebrecht.

Sin embargo, la batalla en las pizarras la ganó Precheur en la final en Reggio Emilia. Tres años después de que los cimientos del fútbol femenino europeo temblasen por la derrota en Stamford Bridge, el OL recuperó su corona (que lleva ostentando todos estos años) después de sorprender tácticamente al conjunto alemán. Nadie se esperaba que las francesas le cediesen el balón a un equipo que había preparado la final como un ejercicio de supervivencia. Cada balón largo sin ideas del VfL se convertía en un zarpazo casi letal de las francesas. Pero, 10 minutos finales sensacionales del conjunto alemán gracias a la entrada de Wullaert y Bachmann desde el banquillo cambiaron la balanza hasta equilibrar la final al 50-50. Forzaron la prórroga y fue la tanda de penaltis la que marcó la diferencia. Curiosidades de la vida, una ex jugadora del Lyon como Bussaglia falló el penalti que le dio el título a sus antiguas compañeras.

Foto: Eugénie Le Sommer contra Nilla Fischer. Gol (c).

Y de las batallas tácticas y ejercicios de supervivencia del Wolfsburgo; en la 2016/2017 pasamos a la locura de dos de los mejores partidos que yo recuerdo en UEFA Women’s Champions League. Ambos equipos dejaron el respeto a un lado, y sólo la mala puntería de unas y otras evitaron unos marcadores propios de partidos de tenis más que de fútbol. El Wolfsburgo, que empezaba ese cambio estilístico que luce hoy en día, pagó muy caro la osadía de intentar proponer una pelea a golpes directos contra un OL que recibió más golpes de los que nunca habían encajado. Así lo admitió Aulas. ¿Qué hubiera pasado si ese remate al palo de Tessa Wullaert hubiera entrado y el Wolfsburgo hubiera llevado un 1-2 a Lyon? Quién sabe. Es fútbol ficción. Pero de nuevo, detalles. Como las dos ocasiones de gol que salvó una inconmensurable Bouhaddi en el partido de vuelta decidieron la eliminatoria. Un 2-1 a favor del OL que nos dejó 3 detalles:

1)El Wolfsburgo ya no se veía tan inferior a las francesas.

2) Aulas y Precheur se terminaron de distanciar del todo.

3) Alex Morgan enseñó un nuevo registro en su fútbol que la terminó de encumbrar.

Kiev… ¡Qué final más rara vimos! Lo que se esperaba que fuese un combate en busca del K.O. directo se quedó en una final con demasiado respeto y con un Wolfsburgo que pagó carísimo la exigencia del calendario. La final tuvo un guión en los primeros 60 minutos: Igualdad total. Más allá de una llegada con disparo de Amandine Henry, la realidad es que no pasó nada. Caroline Graham Hansen estaba desconectada y Sara Björk Gunnarsdóttir no lideraba en el centro del campo. ¿Por qué? Sencillo, ambas jugadoras llegaban (muy) tocadas a la final. La noruega se tuvo que retirar al descanso y la islandesa hizo lo propio a la hora de juego. Las bajas de Masar, Neto y Minde hicieron daño a un conjunto alemán que ya venía muy cansado del fin de semana por la disputa de una final de copa de Alemania que les llevó a los penaltis. Desde entonces, la final sólo tuvo un dueño. De todas formas, el VfL fue capaz de adelantarse en la prórroga con un gol de Pernille Harder. La cabeza podía a las piernas. Pero la expulsión de Popp hizo que se cayera el castillo de naipes. La expulsión sólo aceleró lo inevitable: no podían aguantar 120 minutos en el estado físico en el que se encontraban. Shanice van de Sanden aniquiló a las campeonas alemanas en una de las mejores actuaciones individuales de los últimos tiempos. Y en un tiempo récord.

DIFERENCIAS CON LA FINAL DE KIEV 2018

El conjunto alemán es el que llega de forma diferente. Más allá de que se han enfrentado a Turbine Potsdam y Friburgo la semana pasada, no acumulan el desgaste en las piernas de aquella final en Ucrania (partidos cada 3 días durante casi 2 meses y una final de copa que llegó a la tanda de penaltis). No llegan en ese estado de forma pletórico que les hizo arrollar a todos los equipos en los meses de octubre y noviembre. De hecho, parece como que llegan cortas de ritmo al duelo. Sin embargo, para esta ocasión llegan con una Caroline Graham Hansen en estado de gracia (lleva 20 asistencias en lo que llevamos de Frauen-Bundesliga), con Sara Björk Gunnarsdóttir en un excelente nivel, con Ewa Pajor siendo la delantera más en forma del planeta (está en 18 goles en 13 jornadas de liga cuando la temporada pasada sólo marcó 4); y pueden contar, entre otras, con Cláudia Neto y Babett Peter, dos jugadoras que cuando no están se nota su ausencia. Por contra, no tienen a Lara Dickenmann por lesión de rodilla, jugadora muy importante en el equipo; y tampoco podrán jugar Sara Doorsoun (la mejor jugadora del pasado Francia-Alemania que se disputó en Febrero) y Zsanett Jakabfi.

Por parte del Olympique de Lyon pocas cosas han cambiado en el once inicial y en la preparación del encuentro. Tanto la temporada pasada como esta Reynald Pedros ha avisado que ha visto muchos de los partidos del conjunto alemán y que sabe perfectamente cuáles son sus armas. Pese al fichaje de Carolin Simon, Selma Bacha, que por entonces sorprendió al ser titular en la final de Kiev, se mantiene en un once que es prácticamente el mismo. Quizás entre Buchanan por una Mbock que ha arrastrado problemas físicos últimamente. La preparación del OL nunca cambia porque la liga francesa les permite rotar siempre y centrarse en la UWCL. Sí que ha cambiado el banquillo. Las opciones son mucho menores que antaño, pero quizás son más diferenciales. El estado de forma de Cascarino y van de Sanden es espectacular. Mientras que la temporada pasada estuvieron cuestionadas. Tienen la opción de Fishlock en caso de que necesiten cambiar a alguna de las centrocampistas. Eso sí, no podrán contar con Isobel Christensen por lesión.

LAS CLAVES DE LA ELIMINATORIA

SCHULT vs BOUHADDI: Se infravalora mucho la importancia de Almuth Schult en este Wolfsburgo. Para mí es la mejor portera del mundo no sólo por sus «cualidades de portera», sino porque nadie maneja el balón ni tiene más incidencia en la salida desde atrás de su equipo que la de la número de Alemania. Le hizo mucho daño su ausencia en la derrota 2-4 en Múnich. Por su parte Bouhaddi no está siendo muy segura esta temporada. Está haciendo bastantes errores. El gol que encajó ante el PSG en liga es intolerable a estos niveles. Pero es que lleva toda la temporada «jugando con fuego».

LA DEFENSA IMPERIAL DEL OL: Aquí es donde el OL es claramente superior al VfL. Yo creo que en todas las líneas están igualados en cuanto a nivel salvo en defensa. El poderío físico de las defensoras francesas contrasta con la inseguridad que en ciertos momentos transmite la defensa alemana. Al final, las de Lerch están jugando bien con Goessling o Doorsoun como centrales (una pivote y una interior), que encima son lentas; además de Babett Peter jugando de lateral de forma incomprensible. Sin descontar que si no está disponible Blässe y tiene que jugar Maritz, la autopista que puede llegar tener la extremo del OL puede ser un hándicap demasiado grande. Ya lo vimos con van de Sanden vs Maritz en Kiev y en la repesca para el Mundial 2019 entre Suiza y Países Bajos.

PEGADA VS PEGADA: Si algo tienen ambos equipos, por encima de todo, es pegada. Por un lado: Pernille Harder (14 Goles y 13 Asistencias en Bundesliga), Ewa Pajor (18 Goles y 2 Asistencias), Caroline Graham Hansen (4 Goles y 20 Asistencias) y Alexandra Popp (7 Goles y 5 Asistencias). Por otro lado: Ada Hegerberg (18 Goles y 10 Asistencias), Eugénie Le Sommer (11 Goles y 6 Asistencias), Amel Majri (9 Goles y 9 Asistencias) y Dzsenifer Marozsán (9 Goles y 2 Asistencias).

¿QUIÉN CONTROLARÁ EL CENTRO DEL CAMPO? Hay una gran diferencia entre el Wolfsburgo que jugó en Kiev con Popp-Björk en modo «destructivas», que cuando a Sara Björk le acompaña el cerebro de Cláudia Neto. Mucha diferencia. La portuguesa es capaz de imponerse e intentar controlar el partido desde el centro del campo. Aunque el OL, si Marozsán retrasa su posición, puede hacer exactamente lo mismo. La gran pregunta es si el Wolfsburgo quiere o no quiere controlar el partido desde la posesión. Si quiere juntar a Neto con Goessling y Björk tocando el balón, o prefiere el fútbol directo y los contragolpes a la carrera.

EL OL PUEDE REVOLUCIONAR DESDE EL BANQUILLO: Con la ausencia de Doorsoun, Dickenmann y Jakabfi; el Wolfsburgo no puede revolucionar los partidos. Si entran Minde, Masar, Wolter (muy verde) o Maritz lo único que van a hacer es «cumplir», trabajar y sacrificarse por el equipo. Por el colectivo. En ese sentido, el OL sí que puede revolucionar y buscar soluciones diferentes con la calidad y 1vs1 de Cascarino o la explosividad de van de Sanden.

PRONÓSTICO: El Lyon es favorito porque tiene más argumentos que el Wolfsburgo. Esa es la realidad. Y deberían pasar las francesas. Ahora, la calidad diferencial del Wolfsburgo en portería y del centro del campo en adelante es tan buena o incluso mejor que las de las actuales campeonas, y en teniendo en cuenta que los antecedentes se han decidido por detalles hace pensar que la eliminatoria puede caer de cualquiera de los dos lados.

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