Wolfsburgo - Olympique de Lyon: "La mayor reunión de talento jamás vista en el fútbol femenino"

Los dos grandes dominadores del fútbol femenino europeo se verán las caras en la final de la Champions League

Kiev será la sede de la mayor constelación de estrellas del fútbol femenino europeo jamás reunida, en un choque que por unanimidad de los analistas de este deporte, se considera el duelo entre los dos mejores equipos del mundo. Las dos mejores plantillas del globo terráqueo (con mucha diferencia con el resto), los dos grandes dominadores del último lustro (década en el caso del Olympique de Lyon) en la Champions League, los campeones por aplastamiento de las dos ligas de las grandes asociaciones del fútbol femenino continental, los dos clubes con el mejor coeficiente UEFA, los dos únicos campeones de la UWCL presentes esta temporada en la competición... En definitiva, los dos espejos en los que mirarse. La medida de todas las cosas.

Y es que las mejores jugadoras de Europa, con alguna pequeña ausencia o diferencia en la apreciación (sobre gustos no hay nada escrito), estarán en el Valeriy Lobanovskyi el próximo jueves 24 de mayo. La mejor jugadora del mundo en 2017 y en lo que llevamos de 2018 para la gran mayoría de seguidores del fútbol femenino internacional estará en Kiev (Pernille Harder). El mayor talento del fútbol femenino mundial también (Dzsenifer Marozsán). Y la mejor portera (Almuth Schult), la mejor lateral diestra (Lucy Bronze), la mejor pivote del planeta (Saki Kumagai), la mejor «box to box» (Sara Björk Gunnarsdóttir), la mejor rematadora (Ada Stolsmo Hegerberg), la mejor extremo y con mejor «1vs1» (Caroline Graham Hansen), la mejor «todocampista» (Amandine Henry), la delantera joven más prometedora (Ewa Pajor), la mejor central (Wendie Renard), la jugadora más polivalente del planeta (Alexandra Popp), etc.

Hasta 15 países diferentes (Alemania, Suecia, Suiza, Hungría, Islandia, Bélgica, Polonia, Dinamarca, Noruega, Francia, Japón, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y Países Bajos) deberían estar representados (14 probablemente con la duda de qué le pasa realmente a Morgan Brian) entre las convocatorias de ambos equipos; con 12 de las 19 primeras potencias, según el ranking FIFA, representadas. Nada más y nada menos que 6 capitanas de selección como son Dzsenifer Marozsán (Alemania/OL), Amandine Henry (Francia/OL), Saki Kumagai (Japón/OL), Pernille Harder (Dinamarca/WOB), Lara Dickenmann (Suiza/WOB) y Sara Björk Gunnarsdóttir (Islandia/WOB). Un total de 36 de las 49 jugadoras inscritas por ambos clubes para esta fase final del torneo son o han sido internacionales con sus respectivos países. De las 13 restantes, 3 jugadoras son actualmente internacionales sub-20 con Francia (Selma Bacha, Emelyne Laurent y Melvine Malard) y 2 son internacionales sub-19 con Alemania (Meret Wittje y Anna-Lena Stolze). Joelle Wedemeyer, central del Wolfsburgo, ha ido convocada en las últimas listas de Alemania tanto con Steffi Jones como con Horst Hrubesch. Y cabe recordar, que en el Wolfsburgo no pueden estar inscritas Ella Masar (ex internacional por Estados Unidos), Cláudia Neto (capitana de Portugal) y Kristine Minde (internacional por Noruega) por haber disputado la UWCL esta temporada con el Rosengard la primera, y con el Linköpings las dos últimas. El club alemán también dio de baja de la competición a la internacional suiza Vanessa Bernauer después de su lesión de «ACL» en la Cyprus Cup.

EN OTRO NIVEL

Creo cualquier seguidor habitual del fútbol femenino internacional sabía que si no les cruzaban como la temporada pasada, la final estaba casi decidida por decreto. La diferencia entre estos dos equipos y el resto de gigantes del fútbol femenino europeo sigue siendo bastante acentuada. Y es que ahí está lo increíble de estos dos conjuntos; hacer que clubes como el Chelsea, Barcelona, Manchester City o Atlético de Madrid; conjuntos dominadores absolutos en la FA WSL y la Liga Iberdrola, la teórica competencia más allá de sus propias fronteras, con infinidad de grandes jugadoras y algunos de ellos pagando mejores salarios que el propio conjunto alemán, parezcan meras comparsas ante ellos. Y es que la realidad, por mucho que los resultados de las dos últimas eliminatorias del Lyon hayan sido ajustados, es que estos 4 conjuntos no les han creado casi ningún tipo de peligro en 180 minutos. Cuatro de los grandes de Europa, porque lo son, no han sido capaces de poner en jaque a estos dos monstruos que parecen jugar en una liga diferente al resto. Pero eso ya lo sabíamos de antemano.

Ni tan siquiera sus máximos rivales en sus propias ligas, PSG y Bayern Múnich, han sido capaces de ganarles esta temporada (curiosamente ambos han empatado ante estos dos equipos en su enfrentamiento previo a la final de Kiev). El Wolfsburgo lleva dos dobletes nacionales consecutivos (2016/2017 y 2017/2018) y desde septiembre de 2015 no pierde contra su máximo rival en Alemania (la temporada 2015/2016 fue un desastre para el conjunto verdiblanco). Por su parte, el Olympique de Lyon lleva 2 tripletes consecutivos y un total de 12 ligas ganadas de forma consecutiva y 6 copas de Francia (está en la final de esta temporada). Es verdad que ha habido muchos empates por medio entre Lyon y PSG, pero desde el año 2015, el equipo parisino sólo ha conseguido batir al conjunto presidido por Jean-Michel Aulas en 1 ocasión.

- Experiencia al más alto nivel

- Ritmo de juego

- Experiencia del staff técnico y del club al nivel más alto

- Preparación y capacidad física

- Talento para marcar diferencias ante las mejores

Algunos de los escalones que separan a estos dos grandes del resto.

Desde la temporada 2012/2013:

Wolfsburgo:
– 2012/2013: Campeón de la Bundesliga – Campeón de la DFB-Pokal – Campeón de la Champions League
– 2013/2014: Campeón de la Bundesliga – Octavos de Final en la DFB Pokal – Campeón de la Champions League
– 2014/2015: Subcampeón de la Bundesliga – Campeón de la DFB-Pokal – Semifinalista de la Champions League
– 2015/2016: Subcampeón de la Bundesliga – Campeón de la DFB-Pokal – Subcampeón de la Champions League
– 2016/2017: Campeón de la Bundesliga – Campeón de la DFB-Pokal – Cuartos de Final de la Champions League
– 2017/2018: Campeón de la Bundesliga – Campeón de la DFB-Pokal – ¿?

*De los 17 torneos que ha disputado el Wolfsburgo desde 2012: ha ganado 11 de ellos. En 3 ocasiones ha sido subcampeón. Y en las otras 3 eliminaciones que ha tenido previas a las finales, siempre ha perdido por la mínima dichas eliminatorias (1-0 ante el Frankfurt en 2013, Global de 3-2 ante el PSG en 2015 y Global de 2-1 ante el Lyon en 2017).

Olympique de Lyon:
– 2012/2013: Campeón de la Division 1 – Campeón de la Copa de Francia – Subcampeón de la Champions League
– 2013/2014: Campeón de la Division 1 – Campeón de la Copa de Francia – Octavos de Final de la Champions League
– 2014/2015: Campeón de la Division 1 – Campeón de la Copa de Francia – Octavos de Final de la Champions League
– 2015/2016: Campeón de la Division 1 – Campeón de la Copa de Francia – Campeón de la Champions League
– 2016/2017: Campeón de la Division 1 – Campeón de la Copa de Francia – Campeón de la Champions League
– 2017/2018: Campeón de la Division 1 – ¿? – ¿?

*De los 16 torneos que ha disputado el Lyon desde 2012: ha ganado 13 de ellos. En 1 ocasión fue subcampeón. Y en las otras dos eliminatorias que ha tenido previas a las finales, en una perdió por el valor doble de los goles fuera de casa (Global de 2-2 ante el Turbine Potsdam), y en la otra perdió por la mínima (Global de 2-1 ante el PSG).

**En las últimas 6 temporadas ambos equipos han alcanzado la final en 4 ocasiones. En 3 ocasiones entre ellos. La temporada pasada se cruzaron en cuartos de final en una final anticipada. Sólo el 1.FFC Frankfurt sabe lo que es ganar la Champions League sin ser ni WOB ni OL desde aquella final de Getafe en 2010 (4 títulos para el OL y 2 para el WOB a expensas de la final de este jueves).

Estadísticas Ofensivas UWCL 2017/2018 (Todos los equipos):

Ocasiones de Gol:
1. Olympique de Lyon: 185
2. Wolfsburgo: 160

Tiros a puerta:
1. Olympique de Lyon: 79
2. Wolfsburgo: 69

Tiros Fuera:
1. Olympique de Lyon: 73
2. Wolfsburgo: 57

Goles:
1. Olympique de Lyon: 34
2. Wolfsburgo: 33

Saques de esquina a favor:
1. Olympique de Lyon: 84
2. Wolfsburgo: 69

Fueras de Juego:
1. Wolfsburgo: 41
2. Olympique de Lyon: 22

Faltas sufridas:
1. Wolfsburgo: 73
2. Chelsea: 67
2. Olympique de Lyon: 67

Máximas Goleadoras:
1. Ada Stolsmo Hegerberg (Olympique de Lyon): 14
2. Pernille Harder (Wolfsburgo): 7
3. Sara Björk Gunnarsdóttir (Wolfsburgo): 6
4. Camille Abily (Olympique de Lyon): 5

Máximas Asistentes:
1. Pernille Harder (Wolfsburgo): 6
1. Alexandra Popp (Wolfsburgo): 6
2. Camille Abily (Olympique de Lyon): 5
2. Amel Majri (Olympique de Lyon): 5
2. Caroline Graham Hansen (Wolfsburgo): 5

DE AQUEL GRUPO DE INFRAVALORADAS A SER UNA SELECCIÓN MUNDIAL

Hace bastante tiempo que el Wolfsburgo dejó de ser aquel grupo de infravaloradas que sorprendió al mundo batiendo a las invencibles en Stamford Bridge. El conjunto de la Volkswagen siempre apostó por el fútbol femenino fichando a algunas jugadoras de cierto nivel en el panorama nacional, y teniendo alguna que otra extranjera, sobre todo escandinavas, de cierto nivel. Pero nunca estuvieron cerca de competirle un título a aquellos monstruos de la época: Turbine Potsdam, Frankfurt y Duisburgo. Pero todo cambió tras el Mundial de 2011, donde la sede de la Autostadt fue ciudad del torneo más importante del fútbol femenino. A un VW Arena vibrando con el «FutFem», le siguió el desembarco de ciertas jugadoras alemanas de nivel, que necesitaban un lugar para reivindicarse. Todavía recuerdo aquel penalti de Lena Goessling que les clasificó para su primera UWCL. De hecho, aquella temporada tuvieron opciones de título hasta la última jornada.

 

Pero 2013 fue el año del cambio, el año del triplete y de aquel grupo de jugadoras,por las que mucha gente no daba «ni un duro» (los que me conocen saben que yo siempre creí en ellas), que destronó al monstruo del fútbol mundial. Era un grupo muy peculiar formado por veteranas como Viola Odebrecht, Martina Müller y Conny Pohlers; jugadoras que no eran ni mucho menos titulares en la selección alemana como Lena Goessling, Verena Faisst o Josephine Henning; jóvenes talentos como Luisa Wensing, Alexandra Popp o Lina Magull; y os lo creáis o no, jugadoras que no entraban dentro de los planes de Silvia Neid como Nadine Kessler («¿cómo puede ser?» Eso nos preguntábamos por aquella época) y Anna Blässe. Aquel equipo que sólo tenía dos extranjeras, Smith y Jakabfi, vivía del conjunto, del espíritu de equipo y de no darse por vencidas.

 

Cuatro temporadas después, y con un proyecto fracasado en la 2015/2016 donde se fichó mucho y sin cabeza, el conjunto entrenado por Stephan Lerch vuelve a tener la oportunidad de llevarse el triplete. Pero en un contexto muy diferente al de antaño. Si en aquella final de Stamford Bridge eran unas semi desconocidas, el propio Patrice Lair admitió que no preparó mucho el partido, el VfL llega a Kiev haciendo mucho ruido y con ganas de obtener un cetro que ellas creen merecer. De aquel grupo de infravaloradas, a la selección mundial actual que es el Wolfsburgo. Aquel conjunto del 2013 era un bloque muy bien trabajado que dependía del grupo para ganar. Este conjunto del 2018 es un bloque muy bien trabajado cuya mayor virtud es que han construido un grupo a partir de individualidades que se complementan a la perfección.

LAS GRANDES DOMINADORAS DE LA DÉCADA

Otra conjunto que también ha cambiado mucho ya no sólo desde aquel equipo que perdió aquella final en Getafe ante una portera adolescente como era Sarholz, sino incluso desde aquel primer enfrentamiento en Londres. Antes solíamos utilizar una frase para describir al OL que me parecía muy acertada (la utilizaba el gran Rubén Fernández, comentarista de Eurosport): «Una selección francesa con retoques de calidad». Lotta Schelin y en su momento, Shirley Cruz Traña y Lara Dickenmann, eran aquellos meros retoques (también recuerdo a jugadoras como Ami Otaki) en un conjunto casi 100% francés que vivía los años de gloria de la selección gala. Pero la búsqueda de la excelencia no entiende de nacionalidades, y por ello, «les fenottes» hoy en día es como el Wolfsburgo: «Una selección mundial». En su caso, un «All-Star Team».

 

Dzsenifer Marozsán, Saki Kumagai, Ada Stolsmo Hegerberg, Lucy Bronze, Kadeisha Buchanan, Morgan Brian, Shanice van de Sanden... El poder de atracción que tiene el Olympique de Lyon es único. Todas quieren jugar en el mejor equipo del mundo. Tanto es así que por la capital culinaria de Francia han pasado jugadoras como Megan Rapinoe (con más pena que gloria) y Alex Morgan. Aulas quiere lo que quiere. Y al menos nosotros, damos gracias por tener la oportunidad de ver semejante grupo rutilante de estrellas unidas. Tirando de cantera, y cartera.

 

Pero, con el tiempo, el OL también ha cambiado de estilo. Aquellas eliminaciones en 2014 y 2015 propiciaron una revisión de la propuesta. La llegada de más extranjeras y el cambio de perfil de estas propició un conjunto más físico, más directo, más vertical y menos de toque y florituras que veíamos antaño. A algunos les gustará más, o menos, pero, está claro que la salida en su día de Nécib, Schelin o el menor impacto de Abily han provocado un fútbol menos estilístico que el que nos enamoró a todos a principios de década. Pero algo no cambia, siguen ganando como antes. Si vencen en Kiev se convertirán en el equipo más laureado del continente.

HEAD to HEAD

El Wolfsburgo tiene un balance positivo en sus duelos frente al Olympique de Lyon: 2 victorias alemanas, 1 empate (la final se decidió por penaltis) y 1 victoria francesa.

Wolfsburgo 1 – 0 Olympique de Lyon //Final 2012-2013

Probablemente os acordéis más de la remontada en aquella final en Lisboa ante el Tyresö, pero sinceramente, creo que tuvo más mérito la victoria que consiguieron las jugadoras de Ralf Kellermann en Stamford Bridge.

Ningún equipo en el fútbol femenino europeo podía vencer a las «galácticas» de Lair. Toda Europa estaba atemorizada de las francesas. Pero quizás se creyeron tanto ese papel, que fue su perdición. El propio Patrice Lair admitió que no había preparado el partido a conciencia porque sólo se tenían que concentrar en hacer su juego. Pero delante tenían al equipo de los «milagros». A un conjunto que parecía estar tocado por una varita ya que parecía imposible batirlas. Un equipo que se presentaba en Londres con nada que perder, nada que demostrar y todo a ganar.

Pero también se presentaba en la capital inglesa con las bajas de Viola Odebrecht (sanción) y Verena Faisst (mononucleosis). Para más inri, Alexandra Popp se lesionó en el partido previo y jugó lesionada en el lateral izquierdo con más pundonor que fuerza (fue operada a los siguientes días y se perdió la Eurocopa). Nadine Kessler llegaba con una protección en el brazo; y Zsanett Jakabfi, la jugadora más desequilibrante del equipo, llegaba tocada y muy justa para la final.

El conjunto francés se vio sorprendido por un equipo que primero salió a presionarles, pero que después hizo un muro impenetrable delante del área. El OL se acercaba, pero casi no generaba peligro mientras que el Wolfsburgo se agarraba al clavo ardiente de aguantar y esperar su oportunidad. Algún que otro intento desde lejos, pero nada relevante por parte gala. De hecho, el dominio de las campeonas era total, pero sin llegar a concretar nada. De la propia nada, un centro desde la banda derecha, a 20 minutos del final, provocaría la hecatombe. No recuerdo si fue Wensing o Blässe, pero su centro, por decir algo, rebotó en la mano de Laura Georges. La colegiada, que pudo pitar lo mismo unos minutos antes en el área rival, señaló la pena máxima. Martina Müller convirtió el penalti. Alguna parada de Vetterlein y un palo de Magull después; el VfL se proclamaba campeón de la Champions ante un estadio estupefacto y ante un equipo invencible que todavía no sabía que había ocurrido. Quizás la maldición de que no se pueden ganar tres Champions League seguidas. O aquella tradición de que equipo alemán que debuta en la UWCL, con la excepción del Bayern, equipo que se corona (Frankfurt, Turbine Potsdam, Duisburgo y Wolfsburgo).

Wolfsburgo 1 – 1 Olympique de Lyon (3-4 en la tanda de penaltis) // Final 2015/2016

Reggio Emilia fue el segundo capítulo de esta saga por la corona continental. «Les Fenottes» llegaban con un hambre feroz tras dos eliminaciones tempraneras en la 2013/2014 y la 2014/2015; y con una sensación de equipo inabordable que no transmitían desde hacía mucho tiempo. Por su parte, las alemanas llegaban en una temporada, que por mucho que consiguieran ser subcampeonas de la Bundesliga y campeonas de la Pokal, no se podía considerar de otra forma que no fuera decepcionante. Habían fichado a todas las jugadoras que querían pero con un resultado bastante pobre. Si el Wolfsburgo del 2013 transmitía unión y «grupo», el del 2016 transmitía falta de entendimiento.

Esperábamos una final en la que el OL pasara el «rodillo» e hiciera valer ese monstruoso poderío ofensivo controlando la posesión y monopolizando la final. El guión era tan previsible, que Kellermann planteó un equipo con «dobles laterales» en las bandas y tres centrocampistas defensivas para intentar achicar cómo pudieran. Pero la sorpresa fue que las francesas, una vez anotado el primer gol, decidieron entregarle la posesión a un conjunto alemán, que por el planteamiento no sabía muy bien qué hacer con él. Perdida de la posesión, precipitaciones constantes... Las de Precheur no sufrieron ni lo más mínimo. Y es más, merecieron anotar algún que otro gol.

Las jugadoras vestidas de blanco sólo cambiaron el guión cuando se vieron con el tiempo acabado, y dos llegadas de Bachmann y Wullaert anunciaron el tan sorprendente gol de Popp a 2 minutos del final. El gol espoleó a un VfL que nada más arrancar la prórroga, pudo anotar el segundo. La final se igualó, y los penaltis decidieron. Nilla Fischer y Élise Bussaglia, una tocada y otra muy conocida por su anterior equipo, erraron los penaltis decisivos. El título volvía al Ródano.

Global: Wolfsburgo 1 – 2 Olympique de Lyon (WOB 0-2 OL y OL 0-1 WOB) // Cuartos de Final 2016/2017

Las caras de Gérard Precheur y Jean-Michel Aulas al pitido final lo decían todo. Jamás había tenido una eliminatoria tan complicada el Olympique de Lyon. Jamás habían sufrido tanto y les habían creado tantas ocasiones. Nunca antes habían perdido la posesión y habían pedido el pitido final en su propio estadio. «Nos han exigido el máximo» decía Precheur en rueda de prensa. Y es que el conjunto alemán vendió muy cara su derrota.

El partido de ida fue un encuentro disputado de tú a tú los primeros 75 minutos. El partido iba a rachas, con tramos de dominio de uno y otro equipo. El OL tenía ocasiones más claras, pero el Wolfsburgo llega con relativa facilidad a las inmediaciones del área de Bouhaddi. Muchos centros se pasearon por el área pequeña de un portera francesa que rindió a la perfección. En una jugada aislada, una falta provocada por Alex Morgan, Camille Abily desatascó el partido. Y las alemanas cometieron el error de irse a marcar el 1-1 exponiéndose al 0-2, que llegó en un gran disparo de Marozsán, sin pensar en el partido de vuelta. Wullaert estrelló un balón en el palo. Estaba claro que no era la noche del VfL.

La vuelta arrancó de forma tensa, con un equipo local muy dominante pero, con un conjunto verdiblanco que hacía mucho daño cuando salía con espacios. Bouhaddi volvió a salvar a su equipo de encajar algún que otro gol. Las alemanas lo intentaban a pesar de exponerse a encajar el gol de la eliminación, pero sólo pudo llegar en un penalti de Buchanan a Harder que convirtió Hansen. Las de Precheur supieron administrar muy bien la posesión en los instantes finales.

Aquel Wolfsburgo era el precursor de esta versión tan excitante que vemos ahora. Y es que por aquel entonces, Caroline Hansen volvía de lesión, Pernille Harder acababa de llegar, Lena Goessling estaba lesionada, Ewa Pajor no jugaba y Alexandra Popp jugaba tirada en una banda. Tampoco le ayudó un calendario que quiso que se jugaran los cuartos de final en medio de dos partidos trascendentales ante el Bayern. Por su parte, el Lyon nos demostró una versión defensiva, que muchos dudaban que tuviera, y que les hizo más fuertes. Sabían sufrir. Otro título continental caería unos meses más tarde.

¿CÓMO LLEGAN?

NOTA: A la hora de analizar datos estadísticos, siempre hay que tener en cuenta la dificultad de la liga alemana con respecto a la liga francesa y, que en la Copa de Francia se han enfrentado a 4 equipos de segunda a los cuales les han endosado un global de 52 goles a 0.

El Wolfsburgo: «Un auténtico rodillo»

Cuando muchos analistas se empiezan a preguntar si otro equipo que no sea el OL es el equipo a batir en estos momentos; eso te indica el nivel, continuado en el tiempo, que está mostrando el conjunto alemán en estas semanas previas a la Final de la Champions League. Y es que, la imagen de superioridad y suficiencia que el VfL lleva mostrando en la Bundesliga, pero sobre todo, en esa eliminatoria donde pudo arrasar al Chelsea (lo hizo en cuanto a juego), llamó mucho la atención de todo el mundo. Mientras el Lyon estaba sacando sus eliminatorias «rascadas» (aunque por ocasiones de gol era una calle de un sólo sentido), el equipo de Stpehan Lerch barrió en las dos segundas partes de los partidos de semifinales al campeón del doblete en Inglaterra, de una forma apabullante. Es más, si no hubiera sido por la falta de puntería de las atacantes alemanas, la eliminatoria se podría haber ido a dos dígitos. Aunque lo más llamativo de todo fue, que el conjunto de Emma Hayes no le hiciera daño alguno a un conjunto con un claro handicap pese a que sólo hayan encajado 6 goles en liga en 20 partidos: La lentitud de la defensa.

Élodie Thomis (Francia // 31 Años)

No parece que puede tener opciones reales de entrar en la convocatoria. Se despidió el otro día de la afición ante el Olympique de Marsella tras cumplir 11 temporadas en el club del Ródano. Ya no es aquella jugadora con aquel cambio de ritmo imparable que provocaba el pánico en toda Europa.

Corine Petit-Franco (Francia // 34 Años)

Los más nóveles en el fútbol femenino no se acordarán, pero la espigada lateral francesa era una de las mejores jugadoras en su posición en aquel primer enfrentamiento entre lobas y leonas. De eso ya hace mucho tiempo y desde entonces, Petit no deja ser un símbolo de aquel OL y una jugadora con un papel residual. Al igual que Thomis, se despidió de la afición el otro día ante el OM.

LAS CLAVES (LO MEJOR Y LO PEOR)

1) HARDER-HANSEN-PAJOR: UN PELIGRO JAMÁS VISTO.

¿Cómo afrontará el Olympique de Lyon un ataque al que nunca antes se han enfrentado? Ya no sólo este Lyon, sino que ningún otro ha tenido enfrente a semejante trío de «problemas» que puede formular el Wolfsburgo. De hecho, quizás nunca se hayan sentido inferiores en ataque al conjunto rival. Y ahí reside una de las claves del encuentro. Ni PSG, City, ni Barcelona tienen las armas para hacerle daño al conjunto de Pedros. Stephan Lerch tiene al que para muchos es el ataque más letal del planeta, el trío maravilla formado por Pernille Harder, Caroline Graham Hansen y Ewa Pajor (secundadas por jugadoras también muy peligrosas). La temporada pasada admitieron haber tenido la eliminatoria más complicada de siempre, argumentando que nadie les había generado tantas ocasiones de gol. Y por aquel entonces, Harder llevaba sólo 3 meses en el equipo y Hansen volvía de lesión. Pajor ni siquiera era titular. Pero el potencial y el peligro de estas jugadoras no es el mayor problema…

2) LA VERTICALIDAD DEL WOLFSBURGO.

El mayor problema para la defensa del Olympique de Lyon es que el Wolfsburgo lleva demostrando toda la temporada, y los últimos meses de la anterior, que necesita muy poquito para crear una jugada de peligro. De hecho, son capaces de hacerte daño teniendo que recorrer 40-60 metros para llegar a la meta rival. Pueden dominar el partido, pero también tienen la capacidad de que ese calvario que muchos delanteras de los equipos rivales sufren, el estar a 60-70 metros del área rival, para ellas no es un problema. El conjunto alemán tiene el mejor ataque del planeta en campo abierto. Que se lo digan al Chelsea o al mismo Bayern el pasado sábado. De saques de esquina en contra, Pajor y Hansen se presentaron, la polaca con la posibilidad de dar un pase atrás que fuese gol, y la noruega con un mano a mano contra Zinsberger, con oportunidades de marcar.

3) LENTITUD ATRÁS.

Pero si son muy buenas corriendo hacia delante, no lo son tanto corriendo hacia atrás. De hecho, la lentitud a la hora de replegar un equipo que suele colocar a casi todas las jugadoras en campo contrario, es el gran handicap de este equipo. Goessling, Fischer y Maritz son muy lentas corriendo hacia atrás. Y este Olympique de Lyon tan vertical puede destrozar al conjunto alemán.

4) EL BALÓN PARADO ES COSA FRANCESA.

Por mucho que las de Lerch tengan «fama» de ser inexpugnables a balón parado, y tengan a Popp y Fischer; las jugadas de estrategia son territorio de las de Pedros. Los guantes de Marozsán, Kumagai o Majri en el lanzamiento (si está Abily también), y jugadoras con un poderío físico y una capacidad de remate poderosa como Renard, Hegerberg, Mbock, Henry e incluso la fuerza de Bronze. En una final, este tipo de jugadas pueden ser definitivas.

5) EL CURIOSO DOBLE PIVOTE ALEMÁN.

Alexandra Popp y Sara Björk forman el doble pivote más curioso que he visto yo en el fútbol femenino. Una pareja con unas peculiaridades muy especiales que están siendo un quebradero de cabeza para las rivales. Más allá de dar ciertos pases de seguridad o pases sencillos a sus compañeras, está claro que ambas no tienen una capacidad innata para construir ni organizar el juego. Pero es que no están ahí para eso. Al ser el Wolfsburgo un equipo tan vertical que necesita pocos pases para plantarse en área rival, lo habitual es que Fischer y Goessling lancen la jugada ellas solas, pasando por encima de una Popp y una Björk, que son un peligro para el equipo rival, por su capacidad de llegada y las segundas jugadas. Si por algo destacan ambas es por el despliegue físico, su llegada y la agresividad de ambas. El despliegue físico les permite el hacer de dos «box to box» casi todo el partido. Son un peligro en ataque porque casi siempre llegan a posición de remate. Su agresividad les permite hacer una presión tan intensa que la mayoría de rivales se precipitan o pierden el balón dándole la posibilidad al VfL de recuperar el balón en campo contrario de forma muy rápida. En esos desplazamientos en largos de las centrales, aunque la jugada no llegue a la atacante para que pueda armar jugada, si la defensa rival rechaza o despeja, ya están ellas dos para presionar la salida de balón y forzar a que muchas veces, los equipos contrarios, rifen el balón. Son dos «perros de presa».

6) SABER SUFRIR.

La complejidad y la competitividad de los rivales en Bundesliga hacen que los equipos alemanes sepan sufrir. El campeón alemánn llega de ganar una final en los penaltis en un encuentro feroz en el apartado físico. Han perdido ante el Friburgo, los dos partidos ante el Turbine Potsdam han sido muy tensos, han jugado dos partidos con expulsadas… En definitiva, saben lo que es sufrir y han vivido casi todo tipo de situaciones durante la temporada. Pero, ¿sabrá sufrir el Olympique de Lyon? No lo han hecho durante toda la temporada, como mucho, han tenido la incertidumbre de que si el Barcelona o el City les marcaban, pero ni se acercaban a su área, podían caer eliminadas. Pero, si bien sobre el papel era así, sobre el césped nunca estuvo en duda su pase. ¿Cómo reaccionarán si las alemanas se ponen por delante?

7) LOS PENALTIS.

La última final entre ambos equipos se decidió en la tanda de penaltis con victoria para el Lyon pese a que el Wolfsburgo se adelantó primero con gol y parada de Schult a Hegerberg. Pero es que en las dos victorias del conjunto alemán sobre el francés, los goles del VfL fueron de Martina Müller desde los 11 metros (2013) y de Caroline Graham Hansen también desde el punto de penalti (2017). El campeón alemán viene de ganar una tanda de penaltis con un montón de fallos. Schult viene de parar 2 penaltis de 5 (otro fue al larguero), mientras que anotaron 3 de 5 (Zinsberger le paró 2 penaltis a Jakabfi y Masar). En aquella final del 2016, las dos jugadoras que no supieron aprovechar la ventaja fueron Nilla Fischer y Élise Bussaglia. Por otro lado, tampoco viene muy bien el OL en esa suerte desde los 11 metros. Si bien es cierto que la temporada pasada ganó la Copa de Francia y la propia UWCL desde ahí, en las últimas semanas han fallado los dos penaltis que han tirado. Casey Murphy se lo paró a Saki Kumagai (semifinales de Copa) y Tiane Endler a Dzsenifer Marozsán (el viernes pasado).

8) ¿QUÉ PROPONDRÁN LOS DOS?

Estamos ante dos equipos construidos para dominar y aplastar a sus contrarios con la pegada de sus jugadoras. Dos equipos que se sienten muy cómodos jugando con espacios y atacando en pocos toques. Dos conjuntos muy verticales. Quizás el Wolfsburgo se sepa adaptar mejor a estar un poquito más replegado de lo habitual, aunque no es un equipo que suela jugar así ni se sienta cómodo defendiendo en su propia área. No está construido para eso. El Olympique de Lyon tuvo que convivir con ello cuando se enfrentaron la temporada pasada y se notó que fue la eliminatoria en la que más habían sufrido nunca (las eliminaciones de antaño fueron en jugadas aisladas). Y esta temporada con Pedros no han tenido que enfrentarse a un equipo que les encierre atrás. Pero tampoco quieren ninguno de ellos el tener que exponerse a la mejor arma del rival: El campo abierto. El que controle, se adapte y aproveche mejor los diferentes cambios de rumbo del encuentro; se llevará la final.